El kirchnerismo ha devenido en un extraño caso de autoritarismo sin autoridad. El gobierno tiene la fuerza política necesaria para decidir el apartamiento del fiscal José María Campagnoli o la promoción del general César Milani, pero se muestra impotente y sin iniciativa para hacer frente a las rebeliones policiales, los saqueos o la crisis energética. En la soledad de la viudez, con su inestabilidad emocional y sus complejos problemas de salud, Cristina Kirchner sigue siendo a los... Continúa →