Sus ojos llenaban toda la pantalla. Estábamos en el cruce de los cincuenta a los sesenta, eran los años de la televisión en blanco y negro, y todavía no existía el video-tape. Mientras su voz, suave y poderosa a la vez, entregaba uno de los tangos que ya la habían hecho famosa, el director (¿”Globito” Fontanals, “Pancho” Guerrero? No pude confirmar el dato…) se engolosinaba con primeros planos de esos ojos negros, enormes, expresivos. El programa se... Continúa →