Yo me acuerdo, como cualquiera de nosotros puede acordarse, de cuando Néstor Kirchner le declaró la guerra a Shell porque la empresa se resistió al patoteo presidencial y decidió cobrar sus naftas al precio que le parecía razonable. Kirchner propuso sin éxito un boicot contra la petrolera. El resto del arco empresario había comenzado a ganar buena plata luego de que los peronistas confiscaran los depósitos de los ahorristas y rebajaran los sueldos a un tercio y discretamente miró... Continúa →