Charme

“Conocemos a muchos ciudadanos de países ordenados como Bélgica, Suiza, Holanda, Alemania, Escocia, que encuentran en nuestro país un charme difícil de explicar. Los fascina el desorden feroz de los transportes, el imprevisto de la calle donde tanto puede producirse un tiroteo como un coito, un acampe como una manifestación, escraches, violaciones, gritos, accidentes, asesinatos, batifondos estrepitosos, la broma pícara de los varones, la belleza impactante de las mujeres. Ese... Continúa →

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Rusia y la Argentina

Vladimir Putin fue presidente de Rusia desde el 2000 hasta el 2008. Como no podía aspirar a un tercer mandato, se convirtió en primer ministro mientras su hombre de confianza Dmitri Medvedev se hacía cargo de la presidencia. Medvedev acaba de proponer a su jefe político como candidato a sucederlo en el 2012. Una reforma constitucional producida entretanto extendió el mandato presidencial a seis años, con lo que Putin podría ocupar la primera magistratura hasta el 2024. Putin eterno.

Llaman la atención las similitudes entre Rusia y la Argentina, países geográficamente distantes y sin mucho contacto entre sí. Los dos se formaron como enclaves culturales europeos en los arrabales de Occidente, uno en Asia, el otro en América. Los dos estuvieron conducidos por elites refinadas, cultas, que edificaron admirables réplicas europeas en sus grandes ciudades, e incluso aportaron a la ciencia y la cultura occidentales obras y figuras de primer nivel. Ninguno de los dos, sin embargo, pudo escapar al vértigo de la frontera, al reclamo de un destino asiático o americano. Tal vez por eso comparten un mismo desajuste espiritual, una misma incomodidad frente al mundo, una angustia existencial que impregna sus mejores productos culturales, un patriotismo sentimental que no logra concretarse en instituciones. En el siglo XX Rusia y Argentina emprendieron en diferente escala grandes reformas sociales que acabaron con las viejas elites, y ambos procesos terminaron en el fracaso, minados por la ineficacia y la corrupción, y no exentos de sangrientos enfrentamientos. Los dos países salieron a los tumbos de esos procesos para abrazar desaforadamente las formas de la economía de mercado y añorar luego el antiguo régimen, al tiempo que la falta de instituciones y el enquistamiento de la ineficacia y la corrupción facilitaban la irrupción de mafias que se apoderaron de los resortes más lucrativos de cada nación. Capitalismo de amigos con vínculos con el poder político. Continuar leyendo “Rusia y la Argentina”

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