El progresismo es como el paco: una vez que a uno le quema la cabeza es muy difícil lograr una reinserción útil, constructiva, satisfactoria, en la sociedad. En estos días, los estragos causados por cuatro décadas ininterrumpidas de lavado de cerebro progresista están a la vista: los consumidores no saben cómo consumir gas, y los proveedores no saben cómo cobrarlo. El progresismo instaló la noción de que las cosas necesarias para la vida como la electricidad, el gas o el agua son... Continúa →