“Confinado por la estrechez de miras, el sectarismo, los resentimientos, la falta de información y, en muchos casos, el interés económico de los que sirven al Gobierno o a sus detractores, el debate político se cristaliza y se torna cada vez más agresivo. Podría sintetizárselo así: para el kirchnerismo duro estamos ante una conspiración del mercado (o de los “sectores concentrados”), con el objetivo de destruir los logros de una década de redistribución del... Continúa →