Dos escándalos, uno tras otro. Y aún puede sobrevenir un tercero. Las élites gobernantes están desconcertadas. Creían tener la opinión pública amarrada en un puño, con las seguridades que les daban sus bien remunerados encuestadores y armadores de focus groups, y tan pronto le dieron al público la oportunidad de expresar su opinión les salió el tiro por la culata. En países de culturas y tradiciones tan distintas como el Reino Unido y Colombia, y sobre cuestiones tan disímiles... Continúa →