Finalmente, los perros les ganaron a los chicos la batalla por el uso de las plazas y parques de la ciudad. Los animales corren a sus anchas por senderos y canteros, mientras que los chicos, con suerte, cuentan con un pequeño rincón enrejado con hamacas y toboganes, donde deben amontonarse sin garantía alguna de que entre la arena que sirve de piso no se esconda alguna de las pestes usualmente transmitidas por perros, como toxoplasmosis o leptospirosis. Hace unos años se instalaron en las... Continúa →