Como fuego en el rastrojo

Jorge Milton Capitanich tardó apenas quince días en liquidar el capital político que milagrosamente le había caído en las manos con su designación como jefe de gabinete de la alicaída presidente Cristina Kirchner. Lo incineró en un instante, como fuego en el rastrojo. El chaqueño se convirtió por propia voluntad en la primera víctima de los saqueadores cordobeses, que le vaciaron las estanterías de toda la expectativa que un país a la deriva había puesto en su figura. Incluso... Continúa →

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