A muchos oficialistas devotos, la sola imagen del presidente Mauricio Macri hablando esta semana en Buenos Aires ante una platea colmada de gerentes de empresas multinacionales les llenó el corazón de globitos amarillos; tal como el cartel colocado en una esquina de Nueva York para invitar al foro, les parecía una señal auspiciosa de la reinserción de la Argentina en el mundo. El enorme, y probablemente costoso, esfuerzo promocional fue algo por cierto muy distinto de las excursiones... Continúa →
Mini Davos para maxi pavos
Antes que seducir inversores extranjeros, el gobierno debe movilizar los capitales y recursos naturales y humanos argentinos