La Argentina es un país del que se fugan los capitales y del que se fuga el talento. Dicho de otro modo, todo lo que tiene algún valor y no está atornillado al suelo trata de escapar y ponerse a salvo. No todos los dineros fugan ni todos los brillantes se van del país, pero tarde o temprano los que no lo hicieron encuentran fatalmente la ocasión de lamentarlo. Esta dinámica centrífuga es el síntoma por excelencia de la enfermedad nacional, y mientras no la reconozcamos como tal y la... Continúa →