«—Es una calle de dos manos, Jackson. Venden y compran. —Pero ¿qué? —A falta de mejor palabra, desestabilización. Los medios para provocarla y su ejecución misma. —La pregunta que sigue, entonces, es ¿por qué? —intervino Nielsen con ademán de incredulidad—. Puedo entender el fanatismo, pero, ¿por qué gente que no tiene el más remoto interés en sus causas –la Mafia, por ejemplo– estaría dispuesta a colaborar en algo así, e incluso a financiarlo? —Porque esa... Continúa →