«Siento por Ud. un inmenso respeto. Una gigantesca admiración. Desde muy joven, siendo estudiante de la carrera de abogacía en la querida Universidad Nacional de La Plata, sus obras fueron el faro que iluminaban el sendero de mi vocación. Secretamente, me imaginaba –algún día– impartiendo justicia como usted. En un escaño tribunalicio considerablemente menor, claro. Ya graduado, leer sus fallos eran la confirmación de aquella temprana admiración juvenil. Entonces, su... Continúa →