
Tal vez a muchos de los que cada día recorren presurosos las calles de Buenos Aires el nombre de Mario Roberto Álvarez no les diga gran cosa. Sin embargo, la obra de este arquitecto infatigable, que no rendía sus convicciones a la presión de la moda, el dinero o el poder, contribuyó en buena medida a definir el perfil moderno de la ciudad que los alberga.
Hasta la más reciente encuesta anual del Diario de Arquitectura que publica Clarín, sus colegas seguían considerándolo como el profesional más prestigioso de la Argentina. En 1976, el Instituto Norteamericano de Arquitectos lo incluyó entre los diez mejores del mundo. Y todavía tenía 35 años de trabajo por delante…
Más de un centenar de edificios emblemáticos de la ciudad llevan su firma: el Centro Cultural General San Martín, las sedes de Somisa, IBM, American Express, y de los Bancos Galicia y Standard, la Galería Jardín, la torre Le Parc, el puente de la avenida Juan B. Justo, los hoteles Hilton y Continental, la Bolsa de Comercio.