«La única manera de acabar con los fanáticos de cualquier naturaleza es que los propios fieles de la religión que ellos invocan cesen de mirar para otro lado, dejen de permitirles mimetizarse en sus poblaciones y de prestarles cualquier tipo de ayuda, aunque sea la pasiva de meramente esconderlos. Eso no puede hacerse desde fuera de su propia fe. Se trata de una tarea que les corresponde a ellos, imposible para nosotros, que no pertenecemos a su comunidad. No sería solamente un acto de... Continúa →