«Nunca se me había ocurrido pensar que las aventuras requerían tanto trabajo, tantos preparativos y tanta limpieza posterior. Esto es algo que no aparece en las novelas. ¿Quién compra la comida y cocina, lava los platos, se ocupa del bebé, cepilla los caballos, pule las armas, entierra los cadáveres, remienda la ropa, ata la cuerda para que la encuentre y pueda aferrarse a ella, hace sonar las trompetas, lustra las medallas, y muere abnegadamente, todo para que el héroe pueda ser un... Continúa →