Por Olavo de Carvalho * El trabajador inculto está demasiado apegado a sus costumbres como para dejarse influir por novedades. El hombre de espíritu superior tiene esa intelección directa y personal que prescinde de la aprobación grupal e incluso la desdeña. Queda, en medio, la multitud de los esclavos de la moda: estudiantes, periodistas, pequeños literatos, fabricantes de discursos partidarios: el proletariado intelectual, como lo llamaba Otto Maria Carpeaux. La mayor locura del mundo... Continúa →