
El país que hoy conocemos como Haití nació en pleno auge del colonialismo gracias a la explotación de mano de obra esclava. Más de dos siglos después de haber declarado su independencia (el segundo país independiente de América, el primero de raza negra en el mundo) no ha podido aún superar ese estigma de nacimiento.
En su vida independiente, Haití ha tenido más de veinte Constituciones, un emperador, dos reyes, varios dictadores, y uno que otro presidente. Entre esos líderes hubo militares, profesionales, también un sacerdote salesiano. El resultado de su gestión fue siempre el mismo: autoritarismo, corrupción, saqueo de las arcas públicas, ineficiencia, pobreza generalizada.
Azotado por la miseria, los huracanes y ahora un terremoto que devastó buena parte de su magra infraestructura, Haití ya no da más. Han surgido varias propuestas de asistencia, incluída una suerte de protectorado internacional. Cualquier proyecto viable debe incluir a los Estados Unidos y a la élite local, a pesar de que, o porque, son parte del problema. Continuar leyendo “Un futuro sombrío en Haití”