5 opiniones en “Un viraje inesperado”

  1. Santiago, aunque todavía falta observar el desenlace en diciembre, y aunque todavía falta atravesar el ajuste 2016-2017, ayer no podía disimular mi emoción. Tampoco la mayoría de mis vecinos cordobeses. Quiero agradecerle profundamente por su vocación periodística. Personas como usted, que estos años estuvieron más allá de la coima y el sensacionalismo, son los que nos hicieron pensar y nos criticaron por identificarnos con relatos y contentarnos con prebendas. Es por esa resistencia a la hegemonía de esta forma de hacer política (para nada únicamente propia del peronismo) que hoy podemos dar vuelta la hoja, e incluso podemos sorprendernos de nosotros mismos. Todo indicaba que el aparato le ganaba a Vidal, y que el aparato le ganaba a Macri en primera vuelta. Evidentemente, a todos nos saturó el relato K y el ninguneo de nuestra percepción de la realidad.

    Fue la sociedad la que obligó a Massa y a Macri a ser concretos si es que querían corresponder nuestra confianza. Massa superó el difícil momento de la traición, aunque todavía le falta madurar. A Macri también le falta crecer, aunque valoro enormemente su prudencia. En la recta final veremos de qué está hecho. Y si llega a la presidencia, no podrá gobernar sólo con relato. Tengo la seguridad de que de la misma forma que se ha criticado al kirchnerismo, no nos cegaremos con el macrismo.

    Por lo pronto el bipartidismo ya comenzó. Resta saber si lo que comienza a partir del 11 de diciembre es la República. Aunque seguramente todavía tendrá un carácter oligárquico, puede que si la alianza PRO-UCR-CC resiste la adicción al poder (y nos corresponde a todos controlarlos, por supuesto), podremos tener vía libre para reconstruir las instituciones y los valores que nos han hecho grandes.

    Hace un tiempo le comenté que mi generación necesitaba un gesto. Si la tendencia continúa, creo que no podría pedir más.

    1. Sin duda, empieza un país distinto. Probablemente más moderno, más racional, con sus propios problemas, conflictos y desafíos. Pero el tipo de conflictos y desafíos que nos hacen avanzar, no girar en vano o retroceder. Es un momento que enciende la esperanza, y eso solo alcanza para hacerlo valioso. Es un momento en que el habitante del gran Buenos Aires puede sentir que tiene algo en común con el de La Quiaca o Tierra del Fuego, que pasó por las mismas tribulaciones al emitir el voto, y que ahora espera las consecuencias con la misma ansiedad. Ojalá los dirigentes entiendan esto y no los defrauden una vez más. La gente común es la que hizo la mayor apuesta. Gracias por tu comentario.

  2. Bueno, qué sorpresa ¿no?
    Pegamos el salto…
    Se rompió la burbuja, el maleficio.
    Nos sorprendimos a nosotros mismos, lo que más necesitábamos.
    Ahora hay que continuar, pero estando sobre aviso de que siempre hay “relato”, porque no podemos vivir sin relato, pero que no es nada fácil percibir y controlar la relación entre el relato y los hechos.
    La relación entre el relato K y los hechos es esquizofrénica: son divergentes: el país adelgaza y la élite engorda. Usted nos avisa que Macri no carece de relato y que debemos observar su relación ambigua con los hechos.
    Para eso está su sitio.
    No hay muchos buenos intérpretes, pero tampoco faltan.
    Es cuestión de no encerrarse en posiciones fijas y rodearlas de orgullo.

    1. Usted lo dice muy bien. No hay nada malo en el relato, incluso es necesario. El problema es cuando se aparta de los hechos. La vigilancia es, debería ser, responsabilidad de todos. Un periodista o comentarista puede ayudar a poner el ojo en tal o cual cosa, pero el ciudadano no puede limitarse a ser “consumidor” de democracia.

      1. Bueno, se puede decir que, en parte al menos, eso es lo que ocurrió el domingo.
        Bastaba con mirar las boletas: la boleta de Scioli, era…¡el monstruo del doctor Frankenstein! Y el doctor Frankenstein es Cristina Fernández.
        Scioli es buen tipo, pero ignoramos si es un buen político: la provincia la gobernó Cristina Fernández. Scioli mismo no se conoce a sí mismo y fue votado gregariamente.
        Pero parecería haber cada vez menos gente gregaria.
        Todos dependemos de que el Justicialismo aproveche la oportunidad para democratizarse ¿Lo hará?
        El hecho es que en la educación, en todos los niveles, no ha habido continuidad alguna el lo que antes se denominaba “educación democrática”.
        Todos los intentos políticos de ir “más allá de la democracia burguesa sin haber pasado por la democracia burguesa han fracasado”.
        Esperamos su próximos análisis.

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