Clarísimo el ejemplo de Santiago. Acá en Chubut , el grupo autodenominado RAM, ha ganado una pequeña batalla con la no extradición de su líder Facundo Jones Huala en el primer juicio realizado en Esquel en 2016. Ahora está nuevamente preso, y los vecinos de la zona sufrimos incendios, cortes de ruta y pedradas en los autos particulares por parte de la RAM , que reclama la liberación de su líder. Los residentes de la zona esperamos que esta vez la justicia actúe acorde a la imparcialidad que se espera de ella, pero que hace mucho no se ve.
Gracias por compartir su testimonio. Los que no residen en la zona sólo ahora se están desayunando acerca de esta cuestión.
en pleno siglo 21 existe en la república argentina una ignorancia tan grande que ignoran que los pueblos originarios eran los dueños de la tierra por eso es que decimos que somos crisol de raza porque a esta tierra llegaron de todas partes del mundo colonizando y engatuzando a los indígenas para conquistar nuestras tierras
Entre los que llegaron a territorio argentino desde todas partes del mundo están los mapuches, que vinieron desde el otro lado de la cordillera y arrasaron con los pueblos originarios de la Patagonia y buena parte de la pampa.
Sobre el curioso asunto de proteger a una nación extranjera y enemiga en el seno de nuestro propio país, sólo he oído hablar a Rolando Hanglin, Ricardo Iorio y usted. Pienso en esto tras haber leído su última nota sobre el “progresismo”, y bajo los efectos de la extraña sensación de no poder entender las medidas auto-destructivas que se han venido tomando en nuestro país. Las conspiraciones deben ser como las brujas: no existen. Pero que las hay, las hay.
Efectivamente, el indigenismo declamativo es otro de los tópicos del progresismo, al que en realidad no le importan un comino los indígenas y sus derechos, ni se toman la molestia de conocer su historia. Les reconocen derechos a los mapuches, invasores y destructores, mientras ignoran los reclamos de qom, wichis, y otros pueblos del norte. Como es habitual con los progresistas, todo es una farsa, y cuando deja de ser una farsa es porque hay intereses detrás.
Siempre me pareció curioso el culto al habitante “originario” por parte de mis profesores comunistas. Como descendiente de mapuches de la IX Región, desconfío de tales simpatías. Así como los intelectuales del s. XIX-XX endiosaron la figura del obrero industrial o del campesino como los protagonistas de la revolución socialista, sospecho que toda esta sobre actuación va en la misma dirección. En el fondo poco importa imaginar mecanismos que permitan la prosperidad de los excluidos: lo único que importa es una buena historia que permita confundir, desafiar y debilitar con impunidad.
Hay que agradecer, sin embargo, que la historia se repita como farsa: los mapuches lograron repeler a los incas y fueron actores importantes en la independencia de Chile. Si esta facción de mapuches estuviera compuesta por personas con el coraje o los valores de Caupolicán o Colo Colo, a esta altura ya habríamos perdido la Patagonia.
Clarísimo el ejemplo de Santiago. Acá en Chubut , el grupo autodenominado RAM, ha ganado una pequeña batalla con la no extradición de su líder Facundo Jones Huala en el primer juicio realizado en Esquel en 2016. Ahora está nuevamente preso, y los vecinos de la zona sufrimos incendios, cortes de ruta y pedradas en los autos particulares por parte de la RAM , que reclama la liberación de su líder. Los residentes de la zona esperamos que esta vez la justicia actúe acorde a la imparcialidad que se espera de ella, pero que hace mucho no se ve.
Gracias por compartir su testimonio. Los que no residen en la zona sólo ahora se están desayunando acerca de esta cuestión.
en pleno siglo 21 existe en la república argentina una ignorancia tan grande que ignoran que los pueblos originarios eran los dueños de la tierra por eso es que decimos que somos crisol de raza porque a esta tierra llegaron de todas partes del mundo colonizando y engatuzando a los indígenas para conquistar nuestras tierras
Entre los que llegaron a territorio argentino desde todas partes del mundo están los mapuches, que vinieron desde el otro lado de la cordillera y arrasaron con los pueblos originarios de la Patagonia y buena parte de la pampa.
Sobre el curioso asunto de proteger a una nación extranjera y enemiga en el seno de nuestro propio país, sólo he oído hablar a Rolando Hanglin, Ricardo Iorio y usted. Pienso en esto tras haber leído su última nota sobre el “progresismo”, y bajo los efectos de la extraña sensación de no poder entender las medidas auto-destructivas que se han venido tomando en nuestro país. Las conspiraciones deben ser como las brujas: no existen. Pero que las hay, las hay.
Efectivamente, el indigenismo declamativo es otro de los tópicos del progresismo, al que en realidad no le importan un comino los indígenas y sus derechos, ni se toman la molestia de conocer su historia. Les reconocen derechos a los mapuches, invasores y destructores, mientras ignoran los reclamos de qom, wichis, y otros pueblos del norte. Como es habitual con los progresistas, todo es una farsa, y cuando deja de ser una farsa es porque hay intereses detrás.
Siempre me pareció curioso el culto al habitante “originario” por parte de mis profesores comunistas. Como descendiente de mapuches de la IX Región, desconfío de tales simpatías. Así como los intelectuales del s. XIX-XX endiosaron la figura del obrero industrial o del campesino como los protagonistas de la revolución socialista, sospecho que toda esta sobre actuación va en la misma dirección. En el fondo poco importa imaginar mecanismos que permitan la prosperidad de los excluidos: lo único que importa es una buena historia que permita confundir, desafiar y debilitar con impunidad.
Hay que agradecer, sin embargo, que la historia se repita como farsa: los mapuches lograron repeler a los incas y fueron actores importantes en la independencia de Chile. Si esta facción de mapuches estuviera compuesta por personas con el coraje o los valores de Caupolicán o Colo Colo, a esta altura ya habríamos perdido la Patagonia.