No recuerdo quién dijo (¿Romero?) que una democracia no puede ser ingenua.
Pero la nuestra no es una democracia; no llega a serlo. En los países democráticos (Suiza, Holanda, Noruega y Suecia, Finlandia, Inglaterra y EEUU, Canadá, Uruguay…) democracia y nación son la misma cosa.
El matrimonio K estaba formado por dos demagogos de manual: las primeras lecciones para reconocer a un demagogo. Pero la educación democrática, en nuestra nación, es discontínua, excesivamente fluctuante y débil. No la hay, como tradición, ni en la familia, ni en la escuela, ni en los colegios, universidades, sindicatos, partidos políticos, clubes y grupos de amistad. Es algo vago, sin precisión y sin recuerdos, con pocos y lejanos recuerdo. Es una aspiración.
Kirchner nos encajó de contrabando a su mujer; pura promoción sin pasar exámenes, con la intención de: a) cumplir con ella, que se lo estaba demandando; b) armar el sistema matrimonial de turnos alternos para 20 años, pero reservándose él el control porque no confiaba en ella… Néstor no estaba preparado para gobernar democráticamente, por su historia y por su personalidad: autoritario y cleptócrata, en sintonía con el peronismo, pero también con el rosismo y con toda la tradición nacionalista, la derecha popular; y Cristina…Cristina es un fraude completo, porque a la falta de preparación técnica y moral (ni siquiera es abogada: eso, en La Plata se sabe), le agrega una personalidad perversa, estrecha y manipuladora, que gobierna para un grupo que exclusivo y excluyente, y que ahora, con la muerte dudosa del fiscal Nisman justo en la víspera de una declaración pública, no sabemos en qué se metió… Tal como usted titula sus últimas manifestaciones: “tres veces nada”.
Estamos en problemas. Pero nunca estuvo tan claro como ahora que son problemas que nos buscamos nosotros.
Recuerdo cuando el pingüino daba paso a la pingüina y la gente ingenuamente sostenía que “como es mujer” ella iba a tener un estilo menos belicoso, de no tanto de ir al choque, más humano…(juas!)
Es cierto. Se decía que el loco era él, y que Cristina iba a traer más racionalidad e institucionalidad. Fue exactamente al revés.
No recuerdo quién dijo (¿Romero?) que una democracia no puede ser ingenua.
Pero la nuestra no es una democracia; no llega a serlo. En los países democráticos (Suiza, Holanda, Noruega y Suecia, Finlandia, Inglaterra y EEUU, Canadá, Uruguay…) democracia y nación son la misma cosa.
El matrimonio K estaba formado por dos demagogos de manual: las primeras lecciones para reconocer a un demagogo. Pero la educación democrática, en nuestra nación, es discontínua, excesivamente fluctuante y débil. No la hay, como tradición, ni en la familia, ni en la escuela, ni en los colegios, universidades, sindicatos, partidos políticos, clubes y grupos de amistad. Es algo vago, sin precisión y sin recuerdos, con pocos y lejanos recuerdo. Es una aspiración.
Kirchner nos encajó de contrabando a su mujer; pura promoción sin pasar exámenes, con la intención de: a) cumplir con ella, que se lo estaba demandando; b) armar el sistema matrimonial de turnos alternos para 20 años, pero reservándose él el control porque no confiaba en ella… Néstor no estaba preparado para gobernar democráticamente, por su historia y por su personalidad: autoritario y cleptócrata, en sintonía con el peronismo, pero también con el rosismo y con toda la tradición nacionalista, la derecha popular; y Cristina…Cristina es un fraude completo, porque a la falta de preparación técnica y moral (ni siquiera es abogada: eso, en La Plata se sabe), le agrega una personalidad perversa, estrecha y manipuladora, que gobierna para un grupo que exclusivo y excluyente, y que ahora, con la muerte dudosa del fiscal Nisman justo en la víspera de una declaración pública, no sabemos en qué se metió… Tal como usted titula sus últimas manifestaciones: “tres veces nada”.
Estamos en problemas. Pero nunca estuvo tan claro como ahora que son problemas que nos buscamos nosotros.
Recuerdo cuando el pingüino daba paso a la pingüina y la gente ingenuamente sostenía que “como es mujer” ella iba a tener un estilo menos belicoso, de no tanto de ir al choque, más humano…(juas!)
Es cierto. Se decía que el loco era él, y que Cristina iba a traer más racionalidad e institucionalidad. Fue exactamente al revés.