El destinatario recibirá una copia de 'Teología simple para gente apurada'.
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El sitio de Santiago González
El destinatario recibirá una copia de 'Teología simple para gente apurada'.
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Van Gogh, que nació en una familia religiosa e intentó dedicarse a Dios, después de varias experiencias intensas y traumáticas, dejó de creer en El. Cuando su fe entró en crisis escribió “no debemos culpar al buen Dios por nuestras desgracias; somos un experimento que le salió mal…”.
El hecho es que Dios es un símbolo que no desaparece en la psique humana, ni aún en los ateos; y menos en los ateos militantes. El único uso de ese símbolo, cargado con los atributos de lo absoluto, que me ha llegado a impresionar hondamente es cuando sirve como recordatorio de que el hombre – ningún hombre – es Dios.
Esa es la interpretación teológica de más de uno (pero, al parecer, no muchos) que interpretan la sentencia de Jesús a Pedro de “darle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. En aquella circunstancia, y el aquél contexto, que no es el nuestro, lejos de querer decir que “había que estar bien con uno y con el otro”, habría querido decir – delante de los centuriones romanos, representantes del César – que … el César no es Dios.
La interpretación corriente, es netamente burguesa; o, simplemente, oportunista, pragmática.
Jesús estaba esperando y anunciando el Fin de los Tiempos y exigiendo a su gente que se preparara.
Aquello no se produjo. Pero el Complejo de Dios (creerse Dios), continúa haciendo estragos en muy diversas personalidades; algunas, insignificantes… A otros nos sirve (si es que nos sirve) para recordarnos que nadie es Dios.