Por Bernardino Montejano * Hoy, después de una semana, en la Liturgia de las Horas, concluye la única epístola del apóstol Santiago, ese texto que enfurecía al hereje Lutero y acerca del cual meditaría para refutarlo desde su retrete, hoy venerado por los luteranos, donde pasaba largas horas de su existencia, creemos sin ser tentado por Satanás. El mismo Demonio que tentaba a Santa Teresa de Ávila cuestionando el toilette como espacio de oración, y que según dicen sufrió una... Continúa →