Hay que reconocer que, con toda esta escalada de histeria colectiva por el tema mapuche, la sopa de pollo es lo que más necesita nuestra sociedad. Aclarar las ideas, calmar los ánimos, fijarse en los datos para realizar conclusiones y tomar decisiones.
Pensar, cuestionarse a uno mismo despiadadamente, y darle una oportunidad al prójimo para que se exprese, pero en serio.
Ojalá fuera así, pero veo que estamos demasiado enconados contra nosotros mismos. Nos falta un mínimo de confianza recíproca, de reconocimiento y de pertenencia para sanar como sociedad, me parece.
Hay que reconocer que, con toda esta escalada de histeria colectiva por el tema mapuche, la sopa de pollo es lo que más necesita nuestra sociedad. Aclarar las ideas, calmar los ánimos, fijarse en los datos para realizar conclusiones y tomar decisiones.
Pensar, cuestionarse a uno mismo despiadadamente, y darle una oportunidad al prójimo para que se exprese, pero en serio.
Ojalá fuera así, pero veo que estamos demasiado enconados contra nosotros mismos. Nos falta un mínimo de confianza recíproca, de reconocimiento y de pertenencia para sanar como sociedad, me parece.