8 opiniones en “Quemar a la bruja”

  1. En 1990, Clarín entrevistó a Jesús Martín-Barbero. En esa nota, publicada bajo el título: Las brujas pusieron en jaque a la cultura moderna, el filósofo español, semiólogo y maestro de la antropología, explicaba que a finales de la Edad Media, las brujas eran perseguidas porque con su magia y su seducción, ponían en juego la racionalidad del hombre moderno. En 2010, la hechicera se apoda Laura, tiene 15 años y vive en General Villegas.

    Laura es peligrosa. Tiene el poder de dominar la voluntad de los hombres hasta hacerlos perder la razón. Y no sólo eso, puede sumergir a un pueblo en la más extravagante incoherencia.

    Pero sería injusto referirse a toda la sociedad de General Villegas, porque aunque la cordura y la sensatez no se manifiesten en la plaza, quiero pensar que existen y que asisten a la mayoría de las personas que allí habitan. Sin embargo en estos días se han escuchado a algunas personas que, atribuyéndose la voz del pueblo, se congregaron en defensa y apoyo a las “tres víctimas”, léase abusadores sexuales de General Villegas.

    Caza de brujas: A diferencia del Medioevo, hoy ya no se necesita de una hoguera pública para terminar con la brujería. La tecnología ha hecho su aporte: el youtube y las cámaras de los celulares son medios muchas más públicos y mucho más cobardes, para quemar la inocencia de un solo clik. A Laura la quemaron en la hoguera tecnológica de General Villegas.

    Pero la quema no alcanza, porque a diferencia de María Soledad, de Sandra Ayala Gamboa o de tantas otras víctimas, la bruja sigue viva y es más peligrosa para el pueblo que tres hombres capaces de abusarla. Por eso la gente pide a gritos “que se vaya de General Villegas”. Me pregunto qué garantiza mudar a la bruja cuando el delito habita en la cabeza de los hombres y se justifica en la de sus mujeres.

    “…En el pueblo todos saben quién es (Laura)”. Evidentemente lo que el pueblo desconoce es la existencia de la Convención de los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Nacional por la reforma de 1994. Evidentemente, lo que el pueblo tampoco sabe es que existe una Ley (26.061) de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Ni que decir del Código Penal Argentino.

    En el pueblo todos saben, pero niegan, ocultan y encubren. Si sumamos abusadores, a quienes circularon el video fomentando la pornografía infantil, a quienes ocultaron ambos delitos y a quienes en las manifestaciones hicieron apología de ellos, andaremos por lo menos cerca del “medio pueblo que tiene que ir preso”, tal como decía otra de las señoras .

    “A la nena que la cuiden los padres”, a los tres abusadores los cuida el pueblo. Los abusadores “son chicos de pueblo” gritaba exaltada una señora, mientras arengaba a la manifestación. ¿Qué se pretende explicar o justificar al decir “son de pueblo? ¿Ser de pueblo garantiza inocencia? ¿Significará que tienen el alma limpia de culpa como los niños? ¿O significará que se los puede eximir de culpa ante un delito o una mala acción? En todo caso Laura, la niña abusada, también es de pueblo.

    “ …No mató, no robó, no vio….”. Decía la mujer de uno de estos pibes. Estimada esposa del señor abusador: a su marido no se lo acusa ni de homicidio, ni de robo, ni del desastre ecológico producido por el derrame de petróleo en el Golfo de México. Si así fuese cuente conmigo para marchar de su brazo pidiendo justicia. Mientras eso no suceda, invito a usted y a quienes la acompañan en estas descabelladas marchas, a conocer y difundir los Derechos del Niño y del Adolescente y a exigir que se hagan realidad.

    En todo caso “el tema de las madres y LOS PADRES con las hijas sería grave” …..acaso los padres no llevan de las mano a sus hijas? ¿Es sólo responsabilidad de las madres la indumentaria de las niñas? ¿Acaso no hay niños vestidos de hombrecito caminando por las veredas? Esto último incentivaría a las mujeres mayores a abusarlos?

    El abuso sexual nada tiene que ver con la vestimenta. Insisto en que la responsabilidad pasa por cada uno de nosotros y no por quién y cómo camina en la vereda. De nosotros depende apagar la TV, cambiar de canal, desenchufar la PC y enseñar a nuestros niños acerca de sus derechos y su reponsabilidad para con el cuerpo del otro/a.

    Silvina Rindone.

    1. Estoy en todo de acuerdo con su excelente comentario, excepto con sus dos párrafos finales. Es cierto que la vestimenta no tiene que ver con el abuso, pero tiene que ver, creo, con una exacerbación prematura de la sexualidad, tal como la expresan los adultos, en niñas o niños, que la manejan de otro modo. Esto es más frecuente en el caso de las niñas, la mayor parte de las veces acicateadas por sus madres (o tías, o lo que fuere) que viven en ellas vicariamente vaya a saber qué fantasías personales.

      El argumento de la responsabilidad personal, por otro lado, es muy válido pero tiene sus limitaciones. Lo que se difunde por los medios es un fenómeno social, y es la sociedad la que debe responder con sus críticas. En una sociedad mediatizada como la actual, apagar la TV y desenchufar la PC puede dar lugar a problemas tanto o más graves como los que pretende resolver.

      Gracias Silvina por su aporte a este sitio.

  2. Si en pleno mediodía podemos encontrar en un canal de aire un meneo de traseros femeninos al compás del “bidetazo, ese chorro guaso..” creo que ya nada puede sorprendernos….

    1. El responsable de que esas cosas ocurran se llama Gabriel Mariotto, quien encabeza el equivalente actual del COMFER. Pero dedica su tiempo a los más altos objetivos de promover la nueva ley de medios y hacerle la vida entretenida al grupo Clarín. Gracias por su comentario.

  3. “Señorita, ¡la bruja me está haciendo un pete!”. Yo coincido con la idea de que debe ser una bruja. Si no, ¿cómo se explica que una chica de 14 años haya podido obligar simultáneamente a tres adultos a abusar de ella? Ahí está la mano de Satán. Quemémosla y cada uno a su casa, que acá no pasó nada.

  4. Coincido totalmente. La ley es clara con respecto a la minoría de edad y los 3 mayores que participaron deben ser castigados de acuerdo a lo que la ley dice. Después en un juicio se determinará si hay atenuantes o no, pero no hay parcialidad. El argumento de que la chica es ligera y “sedujo” a los tres hombres no es justificativo alguno. Para el caso, un ladrón que roba tiene iguales o mayores justificativos, sea para poder comer y vivir, o sea por verse tentado, producto de una sociedad que estimula el consumo y a estar “al día” con lo que está de moda.

    Igualmente creo que el principal problema está en el mensaje constante que se transmite a toda la sociedad, mensaje de que las mujeres que se ponen en bolas son las que llegan al éxito y a la fama, entre otras cosas. Para los adultos puede ser pícaro, pero para los jóvenes es un mensaje muy claro. Los medios grandes, chicos, opositores y oficialistas son cómplices, así como la inacción de los políticos a todo nivel.

    Se pueden ver mujeres en pelotas en varias revisras, en la tapa del diario gratuito El Argentino… claramente oficialista y financiado por el gobierno, en los programas del Trece del grupo Clarín, en América TV… no se salva nadie, y todos miran para otro costado. Incluso, en el diario deportivo Olé, hay publicidad de una especie de Fotolog de Clarín en la que siempre van rotando pendejas que muestran sus pechos en poses sugerentes, y esto es una constante de hace tiempo.

    También es un problema de la familia… hace un tiempo, en una nota sobre pedofilia, entrevistaban a una madre X que aprobaba las fotos sugerentes de su hija tildándola de “artísticas” cuando todos sabemos que son para provocar.

    En fin… hay que alzar nuestras voces en contra de la basura que nos rodea y la basura con la que quieren enfermar a los jóvenes y futuras generaciones que, cada vez más, van a ir pidiendo y generando más basura.

    1. El tema de las madres con las hijas, que usted señala, es particularmente grave. Continuamente uno se cruza por la calle con mujeres que llevan a chicas de cinco o seis años vestidas como bataclanas. Gracias por su aporte.

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