Muy sintético y útil el comentario de Fidanza.
La organización implica valores; y los “otros” valores son ideales, aspiraciones, utopías que rebalsan lo organizado. Fidanza es conservador/reformista. Juan Gelman fue – durante los 50, los 60 y los 70 (hasta el 79 al menos), totalmente captado por esos “otros” valores (principalmente los utópicos: utopías comunistas mezcladas, después, espuriamente, con la utopía peronista), por más que esos valores estuviesen seriamente heridos y criticados a fondo por notables autores. Pero ¿y Néstor Kirchner y su grupo de influencia?
Acá me parece que se aplica la descripción de Fidanza, pero, quizás, con un agregado ligado a la personalidad K: la mentalidad del parásito, de la garrapata que se hincha, se hincha aferrada al Estado, a la organización que hicieron otros, no ellos precisamente, pero disfrazados de utopía. El resultado: otra década de confusión; una más. ¿Puede ser?
Muy sintético y útil el comentario de Fidanza.
La organización implica valores; y los “otros” valores son ideales, aspiraciones, utopías que rebalsan lo organizado. Fidanza es conservador/reformista. Juan Gelman fue – durante los 50, los 60 y los 70 (hasta el 79 al menos), totalmente captado por esos “otros” valores (principalmente los utópicos: utopías comunistas mezcladas, después, espuriamente, con la utopía peronista), por más que esos valores estuviesen seriamente heridos y criticados a fondo por notables autores. Pero ¿y Néstor Kirchner y su grupo de influencia?
Acá me parece que se aplica la descripción de Fidanza, pero, quizás, con un agregado ligado a la personalidad K: la mentalidad del parásito, de la garrapata que se hincha, se hincha aferrada al Estado, a la organización que hicieron otros, no ellos precisamente, pero disfrazados de utopía. El resultado: otra década de confusión; una más. ¿Puede ser?