3 opiniones en “Noticias sin intermediarios”

  1. Cristina Fernández no sabe con quienes se mete. Cada vez que mira a alguien se busca a sí misma. Está tan resentida por la falta absoluta de reconocimiento internacional a su Modelo, que se arrincona (y nos arrincona) en los ámbitos más oscuros de la política. Putin y el presidente chino son tipos muy vivos que deben soplarle al oído algo que ella quiere escuchar.. Aún así, seguro que escucha mal, pero está tan desesperada de reconocimiento (y de dólares) que se va del brazo con cualquiera. Podemos estar seguros de que, a diferencia de muchos presidentes “exitosos” que, al dejar el gobierno son invitados (suculentos pagos de por medio) a disertar sobre su experiencia, a nuestra reina, no la va a llamar nadie. ¿Para qué?
    Recuerdo las reacciones de Alfonsín ante lo que sentía, creo, como una desconsideración por parte de la prensa; pero no puedo recordar el caso de los periodistas apresados, ni el del suicidio.
    Debe haberse hablado poco del asunto; pero no es menor.
    ¿Quién fue, y porqué se suicidó?

    1. En octubre de 1985 el gobierno de Raúl Alfonsín denunció un presunto “complot golpista” del que alegadamente participaban civiles, militares y periodistas. Se ordenó la detención de doce personas, seis militares y seis civiles, entre ellos los periodistas Horacio Rodríguez (“Daniel Lupa”), columnista de La Prensa, y Jorge Vago, director de un semanario de rumores políticos llamado Prensa Confidencial, y el analista Rosendo Fraga. Había además una lista de otras treinta personas cuyo apresamiento se proyectaba, en la que figuraban entre otros los periodistas Jesús Iglesias Rouco y Carlos Manuel Acuña. Horacio Tato, que por entonces era director de la agencia DyN, quedó enredado en el episodio al haber ayudado a difundir la versión del golpe, lo que afectó su orgullo profesional (era un respetado periodista que también había encabezado la agencia Noticias Argentinas) y lo sumió en una depresión que lo llevó al suicidio. Nunca se comprobó la existencia de esa conjura.
      Su pregunta me permitió aclarar la situación de Tato. Advierto que, tal como está escrita, la nota sugiere que se encontraba entre los apresados. No fue así.

      1. Gracias por la información.
        Es lamentable. Recuerdo el nombre de todos ellos.
        Incluso, ahora, el de Tato.
        Pero no había registrado el episodio.
        Sospecho que deben conocerlo pocos.

        El régimen actual, como todo fascismo, está apelando a la violencia. Nos está violentando a todos, grupos e individuos, de una manera u otra. Y la violencia, llama a la violencia.
        Pero, en principio, hay que resistir.
        Ahora le toca ser estrella del régimen a Tristán Bauer, mandamás de los medios, envuelto en el prestigio, hasta hace unos años, de haber contribuido con unos cortometrajes convencionales sobre personalidades de la cultura (Borges, Cotázar, Berni…), mirados desde la óptica de esa consciencia colectiva (y colectivista) que eleva a los creadores a la categoría de fetiches. Iconos venerables. Pura superficie.
        Se le está cayendo el disfraz…
        Gracias nuevamente.

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