2 opiniones en “Morir por la causa”

  1. Hace ya bastante tiempo usted previó el fin del movimiento nacional y popular. Recién con la aparición del fiscal Nisman en TN tuve la certeza de que el establishment (una verdadera estructura sólida e institucionalizada, que supera en influencia al poder de la republiqueta) decidió definitivamente echar a Cristina, pues se ha sentido amenazado: un periodo de cuatro años kirchneristas más dejaría a Argentina en un estado comatoso, similar al venezolano, en el que el Estado, que lo ha estatizado todo, ya no halla qué parasitar y, por ende, se paraliza e implosiona. Pero las nefastas consecuencias económicas eran apenas un instrumento para sus deseos: el matrimonio Kirchner soñaba con reemplazar al establishment con su propio proyecto. Esto era imposible, y Néstor lo entendió recién al momento de su muerte.

    A medida que la crisis (no sólo económica, sino del orden social entero) se acrecentaba, el análisis se hacía cada vez más difícil. Con la muerte del fiscal Nisman, la opinión pública se ha encontrado con un límite: las jugadas del espionaje, relacionado directamente con los más oscuros secretos de la clase política. Es imposible para mí, y supongo que para la vasta mayoría también, predecir los pasos que desencadena este acontecimiento. Sin embargo, el hecho de que las cosas hayan llegado a este nivel, y los poderosos (de todos los colores) hayan quedado expuestos, demuestra la profundidad de la crisis en la que el kirchnerismo finalmente se ha hundido sin remedio.

    No sólo a nivel interno: en el exterior, el mundo observa con asco y preocupación cómo la putrefacción de nuestra forma de gobernarnos está supurando. Ahora resta ver cómo reaccionará, no el poder, sino la sociedad en su conjunto: ¿seguirá jugando un rol pasivo? ¿Dejará que el aprendizaje de la mafia la reprima, no con policías, sino con programas de televisión que la entretenga? Mucha gente lucha por la dignidad, pero por lo que observo, son esfuerzos aislados. Puede que me equivoque. Espero estar equivocado, es una de nuestras últimas oportunidades como Nación.

    1. Esa reacción de la sociedad que usted menciona es imprescindible si la Argentina va a detener alguna vez su caída. Más de una vez, como usted ahora, pensé que la Argentina había tocado fondo: lo pensé tras la violencia de los 70, lo pensé tras la derrota de Malvinas, lo pensé tras el suicidio de Favaloro, lo pensé tras el estallido del 2001. En cada una de esas oportunidades me dije: “Bueno, esta vez aprendimos”. Y no aprendimos. Cristina Kirchner fue electa y fue reelecta por una mayoría tan grande que le aseguró un Congreso-escribanía, una mayoría de pusilánimes que, como escribí aquí varias veces, excedió largamente el número de beneficiarios de planes sociales. En su novela El farmer, el escritor Andrés Rivera le hace decir a Rosas: “Demoré una vida en reconocer la más simple y pura de las verdades patrióticas: quien gobierna podrá contar, siempre, con la cobardía incondicional de los argentinos”. Creo que ahí está el problema. Gracias por su comentario.

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