10 opiniones en “Humillaciones”

  1. El kirchnerismo no sólo humilló al ciudadano común que lo votó o no lo votó: sino también a sus propios militantes. Lejos de tenerles lástima (porque uno no puede conversar sobre algo que la prepotencia les brota de los poros), uno los ha visto defendiendo a los DDHH y bancando a Putin, o despotricando contra la Iglesia Catolica desde Nestor para terminar postrandose ante Bergoglio. Se trata de las necesidades pragmáticas de la dirigencia que han convertido a estos muchachos (muchos, me consta, inocentes) en cómplices (in)morales de la estatización (indefendible) de Ciccone, de la represión en Venezuela, etcétera. Lo veo todos los días (estudio en una universidad pública) en los ojos de esos chicos traicionados que pensaron que hacían una revolución de izquierda, o que ayudaban a la gente a salir de la pobreza del 2001, de la misma forma en que me sentí (en mi ignorancia), cuando voté a la Doctora en el 2011 pensando que era “el cambio”. Habrá que ver si estas agrupaciones (y el país) eligen, nuevamente, ser humilladas por los peronistas de turno en el 2015.

    Por las dudas, cuando me refiero a los militantes, no me refiero a los barras de River ni a los delincuentes que vieron la posibilidad de ganar dinero fácil o acumular cargos en su CVitae (si se le puede llamar a esto cursus honorum). El asco.

  2. Para completar mi comentario del 14/6: el artículo del Editor, “Humillaciones”, revela que estamos hablando de personalidades autoritarias; de esas que “no rinden cuentas”, porque confunden la gestión (transitoria) con la propiedad… Sí, una patología, si no fuera porque es consustancial a la identeidad de todo un movimiento político en Argentina, el mayoritario. Hay una secuencia de expresiones en La Cámpora que está incompleta, pero se sabe cuál sería el tercer término: 1) “vamos por más”; 2) “vamos por todo”; 3, (inexpresado pero…) “somos todo”.
    Yo sospecho que la tendencia autoritaria es irreductible pero se la puede contrarrestar. En ése sentido, nuestro país, no escapa de su matriz. En ocaciones asomamos un poco la cabeza para después meterla nuevamente adentro.
    El artículo “Humillaciones” es muy revelador y directo. En 1939, Erich Fromm escribió lo que se constituyó en la investigación clásica del sadomasoquismo en política, El Miedo a la Libertad. Vale la pena repasarla.

    1. Su comentario resulta particularmente oportuno. Recordé el libro de Fromm al escribir esta nota, y tenía previsto releerlo a la luz de la Argentina de estos días.

    1. El kirchnerismo no sería lo que es sin la colaboración invalorable del pueblo argentino. El asistencialismo apenas si puede justificar la mitad de ese 54 por ciento… Gracias por su comentario.

  3. Hace unos años ya, comenté delante de gente allegada, que “éste gobierno tenía una impronta autoritaria”… Uno de los presentes reaccionó recordándome que las dictaduras, en Argentina, se manifestaban “disponiendo por la fuerza de las vidas y los bienes de los ciudadanos”… Entonces tuve que recordarle que no había hablado de “dictadura” y que no es necesaria una dictadura, ni un gobierno de facto para hacer ejercicio de la mentalidad autoritaria: bastaba con imponerse a la mayor parte de los ciudadanos ejerciendo la responsabilidad de gobernar (que sería la denominación adecuada, en una democracia republicana, de lo que llamamos El Poder) evitando los controles parlamentarios y de los grupos civiles autogestinonados; haciendo uso y abuso de los decretos apoyado en la “mayoría parlamentaria”; maniatando a la justicia o dividiéndola hasta formar un grupo de “simpatizantes” que miran para otro lado para “no hacerle el juego a la derecha”; rodeándose de adictos y acólitos, por ejemplo de un periodismo “oficialista” formado por “periodistas militantes” bien pagos (muy bien pagos; no sea cosa que se relaje la militancia, se tornen críticos, vean lo que tantos vemos, y le “hagan el juego a la derecha” que es – ellos mismos lo dicen – “peor aún que ellos”…); y, detalles más, detalles menos, formando desde un comienzo una élite del poder con cabeza en el ejecutivo; digámoslo sin rodeos: una oligarquía, la oligarquía que gobierna, formada por políticos, empresarios, sindicalistas, jueces, periodistas, intelectuales, etc.

  4. Excelentes comentarios pero un final demasiado optimista para lo que estamos viviendo en Argentina desde hace unos años. Desconfìo de la capacidad de los senadores optimistas y creo que lograron una victoria porque la posición del Gobierno Nacional era muy débil luego de presentar como candidato a este…. coso llamado Reposo.
    Es como haber visto una pelea entre Olivia y un Popeye con las manos atadas, la pipa apagada y sin espinacas. Hasta Olivia le ganaba la pelea al Gobierno en este caso.
    Boudou tiene traje de amianto y por la misma razón por la que está becado es que no va a sufrir ningun tipo de juicio.
    Habrá que ver si la que se supone será la nueva procuradora es funcional o no al Gobierno, pero de todas maneras siempre tendrá el Gobierno una manera de lograr que el caso pase a manos de Oyharbide
    Saludos

    1. El caso Reposo no planteaba a los senadores ninguna duda ideológica como las que les creaban asuntos tales como los de las AFJP, Aerolíneas, Malvinas, etc. con los que el gobierno siempre los entrampa. Los progresistas populistas del Congreso piensan como el kirchnerismo dice que piensa (aunque después haga todo lo contrario). En estos días, algunos radicales y otros “opositores” recibieron con beneplácito el plan de viviendas anunciado por el gobierno. En los 90 hubo que vender YPF para reponer el dinero saqueado de las cajas de jubilaciones, ¿qué habrá que vender luego de los Kirchner para devolver a los jubilados el dinero que aportaron? Evidentemente, la realidad abona su pesimismo. Gracias por visitar este sitio.

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