GÉNERO es una CATEGORÍA GRAMATICAL, según la cual ÁRBOL es MASCULINO y MESA es FEMENINO.
Creo que fue Ignacio B. Anzoátegui el que escribió que cuando el Rey le teme a la Asamblea termina perdiendo la cabeza. Al belga le quedaba la opción de abdicar si no estaba de acuerdo. Otra hipocresía democrática.
Con una verdad incompleta y solo a medias, tan maquillada en estilo como sesgada en contenido y que era algo peor que una mentira. Porque su cometido no apuntaba a hacer luz universal sino a satisfacer determinados intereses, particulares y rastreros.
Así nos quiso habituar a vivir el desgobierno más nefasto que ha sufrido la Argentina: como pretendiendo sedar nuestros reflejos para que así no reaccionaran tanto nuestros valores mientras fueran desmontados. (o expresado en el léxico de su manual sedicioso de cabecera, deconstruídos..). Desmontados; apaleados, machucados, abusados..
Desgobierno elocuentemente representado en quien lo presidió: Alberto; al que muchos terminamos llamando Aborto. Al que el autor de esa nota contrasta inmejorablemente en su crónica sobre Balduino de Bélgica y su esposa Fabiola.
GÉNERO es una CATEGORÍA GRAMATICAL, según la cual ÁRBOL es MASCULINO y MESA es FEMENINO.
Creo que fue Ignacio B. Anzoátegui el que escribió que cuando el Rey le teme a la Asamblea termina perdiendo la cabeza. Al belga le quedaba la opción de abdicar si no estaba de acuerdo. Otra hipocresía democrática.
Con una verdad incompleta y solo a medias, tan maquillada en estilo como sesgada en contenido y que era algo peor que una mentira. Porque su cometido no apuntaba a hacer luz universal sino a satisfacer determinados intereses, particulares y rastreros.
Así nos quiso habituar a vivir el desgobierno más nefasto que ha sufrido la Argentina: como pretendiendo sedar nuestros reflejos para que así no reaccionaran tanto nuestros valores mientras fueran desmontados. (o expresado en el léxico de su manual sedicioso de cabecera, deconstruídos..). Desmontados; apaleados, machucados, abusados..
Desgobierno elocuentemente representado en quien lo presidió: Alberto; al que muchos terminamos llamando Aborto. Al que el autor de esa nota contrasta inmejorablemente en su crónica sobre Balduino de Bélgica y su esposa Fabiola.