Excelente, Santiago. Ayuda a preservar la historia con claridad, sin las distorsiones de quienes han creado un relato falso en las últimas décadas de la vida argentina, aunque como bien dices lo que oculta la personalidad de Verbitsky sea difícil de decifrar. En la mera superficie lo que se ve, más allá de la destreza profesional, es hipocresía y una carencia total de ética.
El crédito de la indagación biográfica le corresponde principalmente a Carlos Acuña, cuyo libro “Verbitsky. De La Habana a la Fundación Ford” se publicó en el 2003. Gracias por su comentario.
Muy penetrante su comentario.
Si Verbitsky fuese coherente, y no equívoco como sus amos actuales y pasados (lo llaman el “perro”; y, en ocasiones, se rebeló y les mordió la mano) hubiese escrito HACER LA CORTE II, y ROBO PARA LA CORONA II y III.
Pero no es coherente en ese sentido; es coherente en otro sentido: sobrevivir, y ser siempre un “notable”, un “referente”, alguien de quien no podemos prescindir, la voz de la conciencia, el superyo de la sociedad…
Pero parece que se le acabó el juego: ya van unos cuantos que descubren las reglas y no lo va a poder jugar más.
A él le hubiese gustado retirarse como un venerable, pero no va a poder ser.
Walsh tenía otro orígen y otra hechura; por eso lo mataron.
Debe ser insoportable estar vivo, encumbrado, aparentemente rodeado de prestigio y de fama, y, sin embargo, al borde siempre de ser descubierto y acusado; él, que se dedicó toda la vida a acusar.
Este artículo suyo, de alguna manera le va a llegar.
Excelente, Santiago. Ayuda a preservar la historia con claridad, sin las distorsiones de quienes han creado un relato falso en las últimas décadas de la vida argentina, aunque como bien dices lo que oculta la personalidad de Verbitsky sea difícil de decifrar. En la mera superficie lo que se ve, más allá de la destreza profesional, es hipocresía y una carencia total de ética.
El crédito de la indagación biográfica le corresponde principalmente a Carlos Acuña, cuyo libro “Verbitsky. De La Habana a la Fundación Ford” se publicó en el 2003. Gracias por su comentario.
Muy penetrante su comentario.
Si Verbitsky fuese coherente, y no equívoco como sus amos actuales y pasados (lo llaman el “perro”; y, en ocasiones, se rebeló y les mordió la mano) hubiese escrito HACER LA CORTE II, y ROBO PARA LA CORONA II y III.
Pero no es coherente en ese sentido; es coherente en otro sentido: sobrevivir, y ser siempre un “notable”, un “referente”, alguien de quien no podemos prescindir, la voz de la conciencia, el superyo de la sociedad…
Pero parece que se le acabó el juego: ya van unos cuantos que descubren las reglas y no lo va a poder jugar más.
A él le hubiese gustado retirarse como un venerable, pero no va a poder ser.
Walsh tenía otro orígen y otra hechura; por eso lo mataron.
Debe ser insoportable estar vivo, encumbrado, aparentemente rodeado de prestigio y de fama, y, sin embargo, al borde siempre de ser descubierto y acusado; él, que se dedicó toda la vida a acusar.
Este artículo suyo, de alguna manera le va a llegar.