Parecería que estamos ante un movimiento progesista mundial.
En Argentina solo se amplifica eso. Pero el drama es general
La tercera posibilidad: son incapaces. No tienen ni idea, ni formación ni recursos cognitivo-intelectuales para encarar la batalla cultural.
La derecha y los liberales siempre clamaron al cielo contra la propaganda marxista. Pero nunca se les ocurrió hacer contrapropaganda: por no gastar plata y, como Ud. dice, por falta de talento. Preferían llamar a los militares.
Tremenda nota por parte suya.
Intenta poner en foco como nunca un factor – el “progresismo” – , que está muy mezclado con todas las actitudes políticas y culturales en proporciones diversas, pero también cambiantes, porque ha llegado a impregnarlo todo…
Supongo que para usted Santiago, un exponente privilegiado de las premisas del progresisimo, una vedette que reclama la iluminación de todos los focos disponibles en escena, un protagonista que, en un acto de desesperación por el temor de perder el privilegio de ser – o haber sido, junto con su amplio pero difuso grupo – un “elegido de la Historia”, debe ser Atilio Borón, cuando le pide públicamente (ver Página 12 e Internet) a Maduro que “emplee las tropas para rechazar a la oposición violenta que intenta voltear la revolución bolivariana, etc., etc…”.
Usted apuntó bien: don Atilio lleva al extremo los rasgos del progresista local, hasta convertirse casi en su caricatura.
Es difícil evitar las etiquetas tradicionales, pero, desde el punto de vista de la democracia liberal y sus desarrollos actuales, que han integrado – y continúan integrando – muchas propuestas del socialismo, la política “revolucionaria” de Chávez/Maduro/Borón es “reaccionaria”: si uno hace una proyección a futuro, un vector a partir de los actos más que del discurso, la tendencia conduce a una pauperización general de la población directamente relacionada con un enriquecimiento extraordinario de la élite gobernante. Hasta que los recursos y la infrestructura se agoten, claro… Una élite puramente parasitaria. Nada más arcaico y premoderno que eso: un muerto viviente.
Lo mismo vale para Santa Cruz y para la Argentina toda con la gestión kirchnerista/cristinista.
Pero creo que no es posible interpretar la ceguera suicida de Borón y Cía, a menos que uno se cerciore de que ellos se han creído “elegidos por el proceso histórico”… Es decir: privilegiados con el mayor de los privilegios: antes éramos – o no – elegidos por Dios. Muerto Dios, queda la Historia como factor oculto de selección, escrutable por el Materialismo Histórico y Dialéctico.
Argentina ha sido considerada como “país suicida”… Y una demostración, de paso, de que los países no se suicidan, por más que una parte de ellos tenga vocación de insignificancia y autodestrucción.
1. Comparte la idea de dejar las cosas como están. 2. Están absolutamente incapacitados para dar una batalla cultural (¿batalla lo qué?)
3. Cierto: la batalla cultural la ganó el progresismo (lo que además es un fenómeno mundial). Pero las mafias beneficiadas (sindicatos, políticos, etc) lo hicieron desde la estructura corporativa creada y cimentada por el peronismo a lo largo de los años.
Buen punto el tercero. Creo sin embargo que esa mafia se forjó al margen del peronismo y más bien fue a buscarlo cuando los militares dejaron de servirle. Y es innegable que la estructura política del peronismo se prestó gustosa (caso Duhalde y los golpistas del 2001).
Parecería que estamos ante un movimiento progesista mundial.
En Argentina solo se amplifica eso. Pero el drama es general
La tercera posibilidad: son incapaces. No tienen ni idea, ni formación ni recursos cognitivo-intelectuales para encarar la batalla cultural.
La derecha y los liberales siempre clamaron al cielo contra la propaganda marxista. Pero nunca se les ocurrió hacer contrapropaganda: por no gastar plata y, como Ud. dice, por falta de talento. Preferían llamar a los militares.
Tremenda nota por parte suya.
Intenta poner en foco como nunca un factor – el “progresismo” – , que está muy mezclado con todas las actitudes políticas y culturales en proporciones diversas, pero también cambiantes, porque ha llegado a impregnarlo todo…
Supongo que para usted Santiago, un exponente privilegiado de las premisas del progresisimo, una vedette que reclama la iluminación de todos los focos disponibles en escena, un protagonista que, en un acto de desesperación por el temor de perder el privilegio de ser – o haber sido, junto con su amplio pero difuso grupo – un “elegido de la Historia”, debe ser Atilio Borón, cuando le pide públicamente (ver Página 12 e Internet) a Maduro que “emplee las tropas para rechazar a la oposición violenta que intenta voltear la revolución bolivariana, etc., etc…”.
Usted apuntó bien: don Atilio lleva al extremo los rasgos del progresista local, hasta convertirse casi en su caricatura.
Es difícil evitar las etiquetas tradicionales, pero, desde el punto de vista de la democracia liberal y sus desarrollos actuales, que han integrado – y continúan integrando – muchas propuestas del socialismo, la política “revolucionaria” de Chávez/Maduro/Borón es “reaccionaria”: si uno hace una proyección a futuro, un vector a partir de los actos más que del discurso, la tendencia conduce a una pauperización general de la población directamente relacionada con un enriquecimiento extraordinario de la élite gobernante. Hasta que los recursos y la infrestructura se agoten, claro… Una élite puramente parasitaria. Nada más arcaico y premoderno que eso: un muerto viviente.
Lo mismo vale para Santa Cruz y para la Argentina toda con la gestión kirchnerista/cristinista.
Pero creo que no es posible interpretar la ceguera suicida de Borón y Cía, a menos que uno se cerciore de que ellos se han creído “elegidos por el proceso histórico”… Es decir: privilegiados con el mayor de los privilegios: antes éramos – o no – elegidos por Dios. Muerto Dios, queda la Historia como factor oculto de selección, escrutable por el Materialismo Histórico y Dialéctico.
Argentina ha sido considerada como “país suicida”… Y una demostración, de paso, de que los países no se suicidan, por más que una parte de ellos tenga vocación de insignificancia y autodestrucción.
1. Comparte la idea de dejar las cosas como están. 2. Están absolutamente incapacitados para dar una batalla cultural (¿batalla lo qué?)
3. Cierto: la batalla cultural la ganó el progresismo (lo que además es un fenómeno mundial). Pero las mafias beneficiadas (sindicatos, políticos, etc) lo hicieron desde la estructura corporativa creada y cimentada por el peronismo a lo largo de los años.
Buen punto el tercero. Creo sin embargo que esa mafia se forjó al margen del peronismo y más bien fue a buscarlo cuando los militares dejaron de servirle. Y es innegable que la estructura política del peronismo se prestó gustosa (caso Duhalde y los golpistas del 2001).