1 opinión en “La señora del 17”

  1. La Sra. Delfina olvidó un detalle fundamental: las turbas siempre son direccionadas. Y lo son porque algún crapula, en este caso el primer trabajador, logra manipular un sentimiento nefasto: la esperanza. La esperanza, sin razón y por si misma constituye un caldo de cultivo terrible. Agreguemos alguna cuota de resentimiento y ya tenemos un fenómeno social que dependerá del momento y de la habilidad del demagogo para perdurar en el tiempo.

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