Esto me recuerda una vez en que, justamente, Emilio J. Hardoy escribió un editorial fustigando e ironizando a los medios españoles cuando en España, en 1990 creo, designaron al primer juez negro del país. El juez había dicho que era tan español como cualquiera, que el color de su piel era un atributo intrascendente y que lo relevante era cómo impartiría justicia. Estos casos de celebración “a la sovietique” de la libertad, la igualdad y la fraternidad en Estados Unidos, cuando no son motivo de risa, tientan a creer qué bueno sería para la salud de la sociedad una prensa menos vociferante y un gobierno menos interesado en alimentar los cocodrilos de la televisión, una de las mayores desgracias de nuestra era.
Viví siete años en Atlanta sin miedo porque prácticamente no veía la televisión local e ignoraba que la ciudad todos los años registra entre los más altos índices de crímenes de Estados Unidos.
Vale la pena recordar que Emilio Hardoy fue uno de los más agudos editorialistas del diario La Prensa de Buenos Aires, cuando el periódico era propiedad de la familia Gainza Paz y figuraba entre los diez mejores del mundo. Gracias por su comentario
Esto me recuerda una vez en que, justamente, Emilio J. Hardoy escribió un editorial fustigando e ironizando a los medios españoles cuando en España, en 1990 creo, designaron al primer juez negro del país. El juez había dicho que era tan español como cualquiera, que el color de su piel era un atributo intrascendente y que lo relevante era cómo impartiría justicia. Estos casos de celebración “a la sovietique” de la libertad, la igualdad y la fraternidad en Estados Unidos, cuando no son motivo de risa, tientan a creer qué bueno sería para la salud de la sociedad una prensa menos vociferante y un gobierno menos interesado en alimentar los cocodrilos de la televisión, una de las mayores desgracias de nuestra era.
Viví siete años en Atlanta sin miedo porque prácticamente no veía la televisión local e ignoraba que la ciudad todos los años registra entre los más altos índices de crímenes de Estados Unidos.
Vale la pena recordar que Emilio Hardoy fue uno de los más agudos editorialistas del diario La Prensa de Buenos Aires, cuando el periódico era propiedad de la familia Gainza Paz y figuraba entre los diez mejores del mundo. Gracias por su comentario