Agradezco su análisis despojado de fanatismos. En el día de ayer puse en mi muro de Facebook que estaba en contra del matrimonio gay (léase lo que escribo, matrimonio, y no unión civil, derecho a mutua herencia, etc.); de inmediato aparecieron comentarios bienintencionados sugiriéndome remover mis dichos, los que podrían afectar mi vida laboral y profesional. Un par de reflexiones..por qué debo cuidarme de opinar en contra de lo políticamente correcto so pena de padecer las consecuencias. Por qué se trata este tema con total ligereza e invocando la bandera de la discriminación sin hacer un análisis profundo de los efectos de la crianza sin un modelo padre-madre, hombre-mujer que cualquier psicólogo considera fundamentales en nuestro desarrollo psíquico. Un legista indicaba que para ingresar en una institución (en este caso la del matrimonio civil) deben cumplirse ciertos requisitos, de lo contrario no se puede pertenecer a ella. Acuerdo totalmente y sus dichos me llevan a otra banderita de la discriminación que se enarbola incorrectamente y que es la del ingreso irrestricto a la universidad. Es claro que para acceder a una educación de nivel superior deben contarse con determinadas cualidades ¿Cabe alguna duda de que para entrar en la filarmónica o el ballet del Teatro Colón hace faltan condiciones específicas que no todos poseemos? Creo que a nadie se le ocurriría sentirse discriminado si la naturaleza no lo dotó de oído musical, flexibilidad o un cuerpo de proporciones adecuadas para la danza. Por qué entonces dejan de ser lógicas este tipo de apreciaciones en otros temas como el del matrimonio y la universidad..queda claro que hay en juego otros intereses en uno y otro caso.
El denominado progresismo ha logrado imponer la cultura del “de eso no se habla” e instituir el “delito de opinión”, según el cual quien se arriesgue a plantear ideas contrarias o diferentes de las que el progresismo sostiene resulta automáticamente culpado y condenado. Uno de los credos básicos de ese fascismo ilustrado es la igualdad absoluta entre las personas, según la cual, por ejemplo, y como usted sugiere, sólo nuestra atávica manía discriminadora nos impide disfrutar de “El lago de los cisnes” bailado por pacientes del doctor Cormillot. Gracias por sus aportes a este sitio, que espero no afecten su vida laboral y profesional…
Agradezco su análisis despojado de fanatismos. En el día de ayer puse en mi muro de Facebook que estaba en contra del matrimonio gay (léase lo que escribo, matrimonio, y no unión civil, derecho a mutua herencia, etc.); de inmediato aparecieron comentarios bienintencionados sugiriéndome remover mis dichos, los que podrían afectar mi vida laboral y profesional. Un par de reflexiones..por qué debo cuidarme de opinar en contra de lo políticamente correcto so pena de padecer las consecuencias. Por qué se trata este tema con total ligereza e invocando la bandera de la discriminación sin hacer un análisis profundo de los efectos de la crianza sin un modelo padre-madre, hombre-mujer que cualquier psicólogo considera fundamentales en nuestro desarrollo psíquico. Un legista indicaba que para ingresar en una institución (en este caso la del matrimonio civil) deben cumplirse ciertos requisitos, de lo contrario no se puede pertenecer a ella. Acuerdo totalmente y sus dichos me llevan a otra banderita de la discriminación que se enarbola incorrectamente y que es la del ingreso irrestricto a la universidad. Es claro que para acceder a una educación de nivel superior deben contarse con determinadas cualidades ¿Cabe alguna duda de que para entrar en la filarmónica o el ballet del Teatro Colón hace faltan condiciones específicas que no todos poseemos? Creo que a nadie se le ocurriría sentirse discriminado si la naturaleza no lo dotó de oído musical, flexibilidad o un cuerpo de proporciones adecuadas para la danza. Por qué entonces dejan de ser lógicas este tipo de apreciaciones en otros temas como el del matrimonio y la universidad..queda claro que hay en juego otros intereses en uno y otro caso.
El denominado progresismo ha logrado imponer la cultura del “de eso no se habla” e instituir el “delito de opinión”, según el cual quien se arriesgue a plantear ideas contrarias o diferentes de las que el progresismo sostiene resulta automáticamente culpado y condenado. Uno de los credos básicos de ese fascismo ilustrado es la igualdad absoluta entre las personas, según la cual, por ejemplo, y como usted sugiere, sólo nuestra atávica manía discriminadora nos impide disfrutar de “El lago de los cisnes” bailado por pacientes del doctor Cormillot. Gracias por sus aportes a este sitio, que espero no afecten su vida laboral y profesional…