Tenemos un gabinete, y tenemos un jefe de gabinete. Lo que no tenemos, desde hace seis años, son reuniones de gabinete. Las reuniones de gabinete son el lugar donde se discuten las principales políticas públicas, se decide su puesta en marcha, y se evalúa su ejecución. El presidente fija los objetivos, los ministros son los encargados de llevarlos eficazmente a la práctica.
Las reuniones de gabinete son colectivas porque la mayoría de los problemas deben ser encarados desde diversas áreas de gobierno, y porque una mirada grupal ayuda a no dejar flancos descubiertos. Pero también son colectivas porque los ministros, que reciben abundante información de sus áreas de influencia, pueden alertar a sus colegas sobre asuntos que les incumben.
El gobierno Kirchner no celebra reuniones de gabinete. Esto puede ser la causa o la consecuencia de que carezca de políticas públicas. En todo caso, un ejecutivo decidido a gobernar por sí y para sí necesita rodearse de un elenco ministerial opaco y obediente. Desde el 2003, acontecimientos como la actual epidemia de dengue vienen tomando por sorpresa a un gabinete ineficaz y sin rumbo. Continuar leyendo “El gabinete”