2 opiniones en “Resistir para reconquistar”

  1. En los peores momentos de Inglaterra en 1940 cuando la potencia militar y determinación politica combinadas de la Alemania nazi provocaban ese mismo pánico colectivo que aquí se describe, surgió el llamado desde el liderazgo a resistir lo (aparentemente) irresistible:
    “Llegaremos hasta el final, lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y creciente fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo, lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, ¡nunca nos rendiremos!”
    Si la Fe es saber por sobre sentir (Ignacio Larrañaga) y esperar contra toda esperanza, el párrafo anterior lo señalaba con precisión para las circunstancias.
    Y hoy en el juez López, en otro contexto -escenario, actores, contienda diferentes; pero la misma sensación de un poder avasallante acechando por nosotros y lo nuestro- surge la conducción de la barca en la tormenta en el mar de Galilea, o la balsa de la Medusa: saber que detrás de la tempestad está la mar calma y hacia ella hay que orientarse resistiendo (que no es sino otro modo de luchar).
    “Hombre de poca fe, por qué dudaste?” “No teman, yo he vencido al mundo”.

  2. Vivimos en un mundo postcristiano, en el que los cristianos han dejado de dar un ejemplo de unidad y paz.
    Nuestra “unidad” es el camino a la unión, hoy fragmentada porque nuestra civilización ha perdido objetivos claros debidos a la confusión de una moral debilitada que nos ha llevado a conflictos económicos que han impregnado la vida política y en
    la que solo el poder y el tener están sobrevalorados, hemos perdido la dirección y hemos abandonado nuestras raíces cristianas occidentales.

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