5 opiniones en “Pindonga y Cuchuflito”

  1. Le tengo respeto al economista Espert, creo que tiene razón en su propuesta. Nuestro problema es en síntesis que el Estado gasta más que lo que ingresa. Corrigiendo el gasto se soluciona todo……
    Yo le preguntaría ¿como reduciría el gasto en cantidades sustantivas?. Cerrando escuelas y hospitales? ¿Despidiendo un millón de empleados públicos? ¿No haciendo obra pública? ¿Dando de baja a las fuerzas armadas y de seguridad?
    ¿Estará él para contener la protesta social que fatalmente ocurriría? Esa parte no la explica nunca. Yo creo que el gobierno de Macri va en esa línea, pero tiene que hacerlo de a poco, evitando caer en una guerra civil. No haciendo sufrir calamidades a la gente, acciones sensatas…….

    1. Me parece que lo único que se necesita para reducir el gasto es la voluntad de hacerlo. Con un 50 por ciento del país en la pobreza, ¿qué cosa peor podría suceder? Si el Estado le sacara el pie de encima a la población, la reacción positiva sería tan inmediata que la transición de un modo de vida al otro apenas necesitaría de una red de contención social transitoria y por breve plazo, y no eterna como la que existe ahora. Macri demostró estar a kilómetros de distancia de la clase de liderazgo que se necesita para conducir un proceso semejante, y más bien repitió, agravándolos, todos los vicios de sus antecesores. Para ser sincero, no advierto en la oferta política argentina el conjunto de condiciones que necesita ese liderazgo. Espert ve bien el problema económico pero a mi juicio le falta la dimensión política y la visión estratégica necesarias para dar vuelta este país.

  2. Es terrible ver cómo nos encaminamos hacia un abismo. Por cualquier camino que tomes, todos conducen a lo mismo: dirigentes mediocres, jueces corruptos, sindicalistas coimeros… Desintegración de la República Argentina, ¿qué quedará de ella???

    1. Las PASO ofrecen algunas opciones diferentes. Seguramente alguna nos expresa mejor que las otras. Cada uno debe buscar la suya, y votar a conciencia.

  3. A propósito de las noveles estrellas de esquina Pind & Cuch, pienso que pienso y hasta ahí llego. Porque si pienso qué pienso (y lo divulgo), me arriesgo a terminar o preso o sacado. Y en ambas opciones, el pito no lo vale ni ahí. Eso es todo, amigos!

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