4 opiniones en “Un país de saqueo”

  1. La figura de saqueadores y saqueados es muy fuerte, y, aunque se trate de una simplificación drástica con el fin de llamar la atención sobre una posibilidad – la posibilidad de que como sociedad “no seamos más que eso”: un conflicto perenne entre saqueadores y saqueados -, no sería tan fuerte si no contrastara contra el fondo, más o menos sentido por todos, o por muchos, de las posibilidades aplazadas, los anhelos reprimidos, las oportunidades perdidas. Es como la descripción de una matriz trágica, un eterno retorno del que no podemos escapar…
    Néstor no murió porque fuese un héroe sacrificado; ¿héroe?, héroe de nada. Murió, para seguir con la modalidad de su nota – la extrema simplificación metafórica – , murió… de puro bruto: él fue advertido por sus médicos que, si continuaba en esa dirección, y con esa velocidad, podía desbarrancar… Pero estaba embrutecido por la ambición y por la codicia. Creía que su aspiración máxima – apoderarse del país de la misma manera que se había apoderado de Santa Cruz – era posible. Pero no es posible…, es casi posible.
    A su vez Cristina – su discípula – fue clara e inequívocamente advertida por las elecciones y, sobre todo, por su organismo y por su psique, de que “el sueño de Néstor” no es posible, y que, si insiste, todo va a terminar – una vez más – MAL.
    Cómo, yo no lo se, pero, desde hace unos días, podemos comenzar a intuir alguna cosa que, seguramente, periodistas como usted van a poder describir con mucha aproximación. Pero Cristina exhibe una personalidad tan psicopática como la de Néstor; y aún más que la de él: no sabe, no puede dialogar, delegar, consultar; carece totalmente de autocrítica; carece totalmente de grandeza, eso que Mandela exhibió en tan alto grado y que sorprendió a todo el mundo. Es una persona “pequeña” en un rol cuyo horizonte no divisa.
    Pero no está sola: su corte de ministros, secretarios y gobernadores la siguen – o parecen seguirla – ciegamente, como los niños seguían al Flautista de Amelín… Y los defensores del Modelo, y los leales y los meros simpatizantes, no pueden reconocer que, de todas las variables que se pueden analizar para apreciar y juzgar a un gobierno, la única constante, o la única que exhibe un crecimiento constante, un ciclo “virtuoso”, es la del enriquecimiento ilícito de los miembros de la élite gobernante… La única. Y un crecimiento exponencial. Y esa clase de obscenidad, hoy en día pública, a la vista – salvo que uno lea solamente Página 12, o vea únicamente 6-7-8 y los programas oficialistas – ¿no es un factor de peso para explicar los sucesos actuales, el levantamiento de la policía y el chantaje al que nos somete dejando barrios y lugares como zona liberada? El “sueño” de Néstor, puede tratarse de una pesadilla.
    Gracias por sus análisis. Esperamos el próximo.

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