7 opiniones en “Nueve vidas”

  1. … y suponemos que les caerá todo el peso de la ley seguramente con ayuda de la presión (y el gran negocio) mediática … fallaron las familias, la policia, las normas, los controles, el alcohol, las drogas, el deporte, falló casi todo… como siempre en Argentina tienen que suceder situaciones extremas para que la sociedad despierte por un rato nada más, pero NADIE habla del origen y verdadero culpable de que estos engendros de ciudadanos – “los rugbiers ” – estén hoy donde están: la justicia y la sociedad colonizada y deformada por la aberrante doctrina zafaroniana…..

  2. Lamentablemente, este caso está muy lejos de ser un caso aislado.
    Los privilegios que fueron adquiriendo quienes están en el poder, lo son a costa de valores, lo que hace muy difícil que los políticos que deberían ahondar en el tema, a partir de esos valores que dejaron de lado, lo hagan, salvo que un día les toque a ellos en forma muy directa y los haga reflexionar, o que nosotros aprendamos a votar por esos valores.

  3. Gran reflexión y muy de acuerdo con todo lo expresado. La sociedad no tiene donde resguardarse, porque el techo del Estado que debería proteger y cuidar a los ciudadanos esta muy agujereado. No es una cuestión de color político, porque no es de ahora, hace décadas que existen la formación de patotas. Desgraciadamente, “la patota impune” se forma donde no se hace cumplir la ley o donde esta no existe, y circula naturalizada por la calles, en los estadios, en las estructuras partidarias, en la esquina de tu casa…; mientras que la mayoría de las personas (esas que se necesitan para sostener la democracia), que no quiere ser participe de ellas; por temor se guarece en sus casas detrás de múltiples rejas y llaves.

  4. Leo siempre sus notas, realmente algo grave esta sucediendo en Argentina pero siempre es tapado,oculto y ante la gravedad de la enfermedad social nadie hace nada, no hay propuestas ni por parte de los profesionales ni, mucho menos, de los politicos.
    De pena.

  5. Esencialmente, fallaron las madres y los padres de los asesinos. Porque cuando un joven ha recibido buenos ejemplos en su infancia y pubertad, es muy difícil que no hayan conservado un legado en VALORES durante su juventud. Hay que replantearse el gran grado de CULPABILIDAD de los progenitores de estos demonios desnaturalizados y desalmados.

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