Leer este texto fue como mirarme en un espejo. No puedo evitar sentirme mal por el hecho de ser “el principal lector de mi página” o por “marcar territorio” en cuanto a las opiniones personales que comparto públicamente, de todo tipo.
Casualmente conversábamos con un amigo que la autofoto siempre fue sinonimo de soledad (porque no tenías nadie que te sacara la foto) pero hoy, en un giro cada vez menos dramático, #selfie es una forma de intentar ser cool (no por nada Tinelli vive explotando este recurso). Hasta hay una canción de electro que repite la frase de Ellen (but first let me take a selfie).
Lo que quiero decir es que esta obsesión por exhibirse para Ser es propia de gente insegura, que quiere validarse ante la mirada ajena tratando compensar el poco afecto real que recibe.
Aún así, me parece acertado el título “2.0” porque las redes sociales no inventaron nada nuevo, son sólo el soporte digital de otras formas de socializar de una generación que creció junto con las PC’s y adultos que tratan de jugar a la adolescencia. Además siento que hay muchos que simplemente “juegan” sacándole selfies, sin encontrar mayores recompensas espirituales en estas formas superficiales de comunicación, y me parece que esa es la otra mitad de la sociedad. Tengo amigos con los que nunca estamos de acuerdo: somos de signos políticos distintos, religiones distintas, clubes de fútbol antagónicos. En vez de separarnos, nos unieron otros vínculos (en nuestro caso música y proyectos en común). Pero esto solo es posible cuando se APRENDE A CONVIVIR, cuando se observa detenidamente al otro, no con tolerancia, sino con respeto real. Para esto es necesario crecer (como lo fue en mi caso y en el de mis amigos, sin excepción) en un ambiente social que nos haya enseñado estos valores como una forma real de valerse en el mundo.
Para mi, este el punto basico de la crisis actual del moss maiorum argentum que usted no se cansa de identificar, en cada artículo que escribe, como la viveza criolla. Mientras se siga negando la toxicidad de este rasgo vulgar, creo que los cachetazos continuarán por tiempo indefinido.
Me gustó la idea del respeto real por el otro como base de la convivencia. Gracias por su comentario.
Hay mucho para comentar de su artículo, pero me quedo con un punto y es el de la intolerancia. Todos lo que apoyan a este gobierno me eliminaron de su Facebook, no soportaban otra lectura de la realidad más que la propia.
Efectivamente, el kirchnerismo ha hecho escuela de intolerancia. Las opiniones diferentes no merecen ser consideradas, sino que deben ser atacadas.
Leer este texto fue como mirarme en un espejo. No puedo evitar sentirme mal por el hecho de ser “el principal lector de mi página” o por “marcar territorio” en cuanto a las opiniones personales que comparto públicamente, de todo tipo.
Casualmente conversábamos con un amigo que la autofoto siempre fue sinonimo de soledad (porque no tenías nadie que te sacara la foto) pero hoy, en un giro cada vez menos dramático, #selfie es una forma de intentar ser cool (no por nada Tinelli vive explotando este recurso). Hasta hay una canción de electro que repite la frase de Ellen (but first let me take a selfie).
Lo que quiero decir es que esta obsesión por exhibirse para Ser es propia de gente insegura, que quiere validarse ante la mirada ajena tratando compensar el poco afecto real que recibe.
Aún así, me parece acertado el título “2.0” porque las redes sociales no inventaron nada nuevo, son sólo el soporte digital de otras formas de socializar de una generación que creció junto con las PC’s y adultos que tratan de jugar a la adolescencia. Además siento que hay muchos que simplemente “juegan” sacándole selfies, sin encontrar mayores recompensas espirituales en estas formas superficiales de comunicación, y me parece que esa es la otra mitad de la sociedad. Tengo amigos con los que nunca estamos de acuerdo: somos de signos políticos distintos, religiones distintas, clubes de fútbol antagónicos. En vez de separarnos, nos unieron otros vínculos (en nuestro caso música y proyectos en común). Pero esto solo es posible cuando se APRENDE A CONVIVIR, cuando se observa detenidamente al otro, no con tolerancia, sino con respeto real. Para esto es necesario crecer (como lo fue en mi caso y en el de mis amigos, sin excepción) en un ambiente social que nos haya enseñado estos valores como una forma real de valerse en el mundo.
Para mi, este el punto basico de la crisis actual del moss maiorum argentum que usted no se cansa de identificar, en cada artículo que escribe, como la viveza criolla. Mientras se siga negando la toxicidad de este rasgo vulgar, creo que los cachetazos continuarán por tiempo indefinido.
Me gustó la idea del respeto real por el otro como base de la convivencia. Gracias por su comentario.
Hay mucho para comentar de su artículo, pero me quedo con un punto y es el de la intolerancia. Todos lo que apoyan a este gobierno me eliminaron de su Facebook, no soportaban otra lectura de la realidad más que la propia.
Efectivamente, el kirchnerismo ha hecho escuela de intolerancia. Las opiniones diferentes no merecen ser consideradas, sino que deben ser atacadas.