«Compañeros del Ejército de los Andes: Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene a atacarnos; sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a desengañarlos. La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar; cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje.»
Como lo he propuesto en varias oportunidades, en principio los sueldos, haberes, honorarios etc.. etc.. de los que forman el CONSEJO DE LUCHA CONTRA EL HAMBRE, debieran ser AD HONOREM y volcarlos dichos importes a una cuenta contra el maltrato de los indefensos, por falta de educación, y aprovechamiento de los mismos. Choripan NOOOO, caña y enseñar a pescar.
Totalmente de acuerdo con usted, Santiago. Pero… ¿quién le pone el cascabel el gato? Expresión nunca más acorde que en las actuales circunstancias y literalmente.
Para ser eficaz, esa respuesta debe provenir de la sociedad civil. De abajo hacia arriba, si se pretende que prospere. Yo veo varias iniciativas en ese sentido, y probablemente alguna de ellas prospere, más rápidamente cuanto más hostil sea el ambiente. Gracias por visitar este sitio.
Me parece que la respuesta no vendrá de los sectores más pobres, pues esa parte de la sociedad estará siempre subyugada, subsidiada y sin cultura. A la clase adinerada no le afecta. Tendrá que venir de la clase media, cada vez más castigada, y esta ley de emergencia viene a confirmarlo. Ella tendrá que revelarse en algún momento, pues la presión desde el gobierno y la clase política es cada vez mayor, mientras que ellos solo buscan beneficiarse con privilegios y prebendas.
Pensar que el Congreso de la Nación debería ser el lugar al que accedan ciudadanos capacitados y moralmente aptos para legislar en función del bien común de la ciudadanía, pero, salvo rarísimas excepciones, está habitado por ineptos y corruptos que solo buscan satisfacer intereses particulares o sectoriales. ¿Tendremos que esperar a que suceda lo que en Chile?
Por favor, Santiago, ¿podría habilitar más de cinco estrellas para calificar esta nota? Un abrazo.
Bueno, a ver si estamos a la altura…
«Compañeros del Ejército de los Andes: Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene a atacarnos; sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a desengañarlos. La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar; cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje.»
Como lo he propuesto en varias oportunidades, en principio los sueldos, haberes, honorarios etc.. etc.. de los que forman el CONSEJO DE LUCHA CONTRA EL HAMBRE, debieran ser AD HONOREM y volcarlos dichos importes a una cuenta contra el maltrato de los indefensos, por falta de educación, y aprovechamiento de los mismos. Choripan NOOOO, caña y enseñar a pescar.
Totalmente de acuerdo con usted, Santiago. Pero… ¿quién le pone el cascabel el gato? Expresión nunca más acorde que en las actuales circunstancias y literalmente.
Para ser eficaz, esa respuesta debe provenir de la sociedad civil. De abajo hacia arriba, si se pretende que prospere. Yo veo varias iniciativas en ese sentido, y probablemente alguna de ellas prospere, más rápidamente cuanto más hostil sea el ambiente. Gracias por visitar este sitio.
Me parece que la respuesta no vendrá de los sectores más pobres, pues esa parte de la sociedad estará siempre subyugada, subsidiada y sin cultura. A la clase adinerada no le afecta. Tendrá que venir de la clase media, cada vez más castigada, y esta ley de emergencia viene a confirmarlo. Ella tendrá que revelarse en algún momento, pues la presión desde el gobierno y la clase política es cada vez mayor, mientras que ellos solo buscan beneficiarse con privilegios y prebendas.
Pensar que el Congreso de la Nación debería ser el lugar al que accedan ciudadanos capacitados y moralmente aptos para legislar en función del bien común de la ciudadanía, pero, salvo rarísimas excepciones, está habitado por ineptos y corruptos que solo buscan satisfacer intereses particulares o sectoriales. ¿Tendremos que esperar a que suceda lo que en Chile?
Por favor, Santiago, ¿podría habilitar más de cinco estrellas para calificar esta nota? Un abrazo.