4 opiniones en “Emilio Eduardo Massera (1925-2010)”

  1. Hace unos días vi una película que en un momento decia algo así:

    “Lo que es muy triste, es que las personas más dadas, las que más duro trabajan y las que serían capaces de hacer este mundo mejor, generalmente no tienen el ego ni la ambicion suficiente para ser un líder”

    De alguna manera esta frase puso en palabras algo que me rondaba en la cabeza desde hacía tiempo: la voluntad de imponerse, de lograr una posición de poder y de sentirse idóneo para conducir al resto, generalmente viene asociada a algunas otras características un tanto preocupantes.

    Saludos y muy buena la nota,
    Santiago

    1. Es cierto lo que usted dice: voluntad de poder y pericia no suelen ir juntos. Pero la sociedad necesita tanto gente con vocación de liderazgo como gente capaz. Para eso crea instituciones que van desde los partidos políticos hasta la universidad, que funcionan como agentes de selección y promoción para llevar a los mejores a los primeros lugares. Y después sanciona una cantidad de reglamentaciones que ponen límites aún al líder más ambicioso. El problema está cuando esas instituciones no funcionan, y la violación de las reglas no tiene sanción. Un buen líder, por otra parte, sabe rodearse de los más capaces para gobernar. Gracias por visitar este sitio.

  2. Me da escalofríos el ominoso presagio, quizás por la evidencia diaria y constante de que efectivamente nuestras instituciones -y en definitiva, sus integrantes- funcionan de ese modo. Los argentinos parecen más dispuestos a pasar de un “líder carismático” a otro, que a ceder el paso a quienes por su capacidad y esfuerzo deberían conducir al conjunto de la sociedad. Quizás el éxito inmerecido resulta más esperanzador para la mediocridad.

    1. Es cierto que el de Massera es un caso extremo, pero cuántas veces nos preguntamos “¿Cómo es posible que este tipo esté en el lugar que está?”. Bueno, es posible porque los mecanismos de promoción y selección son como son. Y éste no es un problema sólo de la política. Todos estamos en contacto con organizaciones de distinto nivel, desde el consorcio hasta la empresa donde trabajamos pasando por el club de barrio. Prestemos atención a la manera como se eligen los dirigentes, y al perfil de esos dirigentes.

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