2 opiniones en “Qué se juega en octubre”

  1. Si no hubiera habido reacción de la sociedad (más que nada porteña, acá en Córdoba sólo los hiperpolitizados seguimos el tema) Macri hubiera sido visto como débil ante el resto de la dirigencia, seguramente estaba especulando con esa reacción antes de definir la situación. Entonces sí hay una diferencia con los sciolistas, que son igual a los k en estas situaciones: duplican, cantan retruco.

    No soy tan fatalista con respecto a la posibilidad de un Macri presidente. Yo no lo amo, ni es mi jefe (y creo que el resto de la clase media piensa más o menos así). Porque ya vimos el caso de Santa Fe, en el que la UCR respaldó al socialismo frente al PRO por el tema del típico fraude del oficialismo en una elección reñida (quizás como un resarcimiento por romper UNEN, pero también como un llamado de atención al PRO que pretendía peronizarse aún más), cómo lo bajaron a Ritondo y pusieron a Salvador como compañero de Vidal… y la lista de negociaciones y “derrotas” del PRO siguen. Ignoro el papel de la CC-ARI en estos temas, pero al parecer dicha presión existe. Esto me hace pensar que no estamos cambiando un tirano por otro tirano.

    Claro que Macri es un populista corrupto. Sin embargo, hoy, en Argentina 2015, no hay otra forma de acceder al poder. Si bien su silencio respecto de temas importantes a veces puede ser exasperante, también es cierto que es el líder que más ha cuidado su palabra. Construyó cierta credibilidad, un perfil que exhibe fortalezas y vulnerabilidades. Esto es fundamental para enfrentar la crisis económica que se viene, en cambio a Scioli los mercados se lo van a comer vivo.

    Creo que, si bien no estoy conforme con esta situación, la alianza PRO-UCR-CC puede darle algo de bipartidismo a este país, pero también darle un poco de autoestima a la clase media: es un paso para superar de una vez la crisis del 2002. Y si todos estos motivos no bastaran, prefiero votar al PRO, que tendrá que hacer lo que tiene que hacer (es decir, reformas pro-mercado, no dejar en banda a su base electoral) si quiere sobrevivir, antes que seguir financiando a la Cámpora.

    2015 quizás no ayude a volver al “1 a 1”, pero al menos detendrá el cambio cultural anti-occidente. Mi generación necesita un gesto de los adultos, que todavía se puede crecer en este país. A nosotros nos tocará otra realidad: quizás, dentro de nuestros roles, tengamos la fuerza y la inteligencia para saber reproducir los valores que nos inculcaron: respeto por los demás, amor en la familia, republicanismo, cultura de progreso y generación de riqueza, defensa de la propiedad privada. (No me refiero a la “batalla cultural” de Gramsci, los que se quieren sumar a esto son unos irresponsables porque de las palabras se pasa a los tiros.) La supervivencia de esta cultura civilizada es lo único que nos contendrá y podrá prevenir desastres mayores. En fin, todo eso es “lo que se juega en Octubre”.

    1. Es cierto, como usted implica, que en octubre se juegan muchas más cosas que las que sugiere mi nota. Quise poner el foco, sin embargo, en el compromiso de los ciudadanos con su destino común porque me parece que ésa es la condición ineludible, el fundamento, el cimiento del cambio cultural que necesitamos. No todo depende de los políticos. Gracias por su comentario, que razona con sensatez sobre las disyuntivas que se le plantean al elector.

Comentarios cerrados.