3 opiniones en “Dos revoluciones”

  1. Estimado editor. Como siempre, la máxima calificación al último de sus articulos, aunque no coincido en algunas cosas. Sobre la revolución silenciosa de la gente, la culpa de mi disenso la tiene Ernesto Palacio, de quién estoy releyendo una obrita preciosa, que es su Teoría del Estado. Es verdad que la gente no sigue a nadie, pero eso en sí no implica una revolución. Eso quiere decir que el pueblo no tiene una clase dirigente auténtica y por ello, representativa. La revolución se hará cuando venga una verdadera clase dirigente a la que la gente adhiera y se instaure un verdadero orden político.
    Por ende, no comparto que Milei esté encabezando una revolución. No hay una clase dirigente con densidad suficiente, empezando por la cabeza…
    La propuesta de Milei parecía distinta hasta la Primera Vuelta, era la cabeza de un movimiento aluvional que convocaba sectores liberales, pero también nacionales, populares y conservadores. Al menos era una propuesta que teóricamente podía superar la Grieta. En ese contexto, me ilusioné que pudiera hacerse una convocatoria a los mejores, y con mucho trabajo, formar una clase dirigente representativa.
    Pero lo que hizo es cooptar el Pro, y rearmar la Grieta en todos sus detalles. El próximo turno electoral… La tendrá de nuevo a Cristina como Gran Electora?

    1. La nota no sugiere que Milei esté encabezando una revolución, ni mucho menos que la gente lo siga. Dice sí que hay dos revoluciones paralelas que distan de haber conectado entre sí.

  2. Excelente análisis. En mi caso, y SOMOS LEGIÓN, como DOCENTE JUBILADA Y APORTANTE (y no adherente a ningún partido político), solamente podré CONVALIDAR a este ESPECIMEN cuando, desde mi ECONOMÍA DOMÉSTICA, COMPRUEBE que los huevos no aumenten, la leche no esté por las nubes, la yerba no sea inasequible, las frutas no sean un lujo, las carnes no brillen por su ausencia y los remedios no sean inalcanzables. La MACROECONOMÍA puede ser GENIAL, pero si esa GENIALIDAD no se refleja en la MICROECONOMÍA a mí ESE MODELO NO SOLO NO ME SIRVE sino que POTENCIA EN MÍ un RECHAZO VISCERAL. Desde Mendoza, Argentina: gracias por poner siempre los puntos sobre las íes.

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