Gracias a las explicaciones del señor González terminé de comprender a Cavallo por quien siempre tuve admiración por la maniobra del 1 a 1. Y si finalmente se desató la inflación él ya no estaba PERO había advertido que habría que ajustar el 1 a 1 en el futuro y nadie lo hizo. Simplemente le echaron la culpa estando Tattaglia y don Corleone de acuerdo. Va una experiencia que viví con Cavallo: yo era agropecuario con campo en Sgo. del Estero, ganadero y algo de agricultura. Un día mi secretaria-escribiente-contadora aficionada me dice que ha salido una resolución por la que mi pequeña SRL ha sido declarada Gran Contribuyente. Me fui a la Agencia de DGI correspondiente y me atendió su director (Sí, créanlo) que era un MEDICO (Sí, créanlo) que estaba como provisorio. Me atendió muy amable y sin vueltas. Al exponerle mi extrañeza pidió los datos y me dijo que era porque la SRL exportaba algodón. Contesté que lo había hecho una vez, hacía 3 años y nunca más, con 500 T porque el comprador-exportador tenía problemas y me lo pidió; accedí con la condición de que él hiciera todo el papeleo. Que si ese era el motivo que lo revieran. Me contestó que lo “elevaría”; a quién, pregunté. Ni idea, me contestó, pero lo voy a hacer. Y? Cuando? pregunté ya en confianza. “Puede ser en una semana, un mes, un año o nunca” me contestó como diciendo más no puedo hacer. Esa noche, cuando llegué a casa, se me ocurrió; hice una corta carta dirigida al señor ministro de economía dr. Domingo Cavallo explicando el absurdo de tener que ir todos los meses a la DGI con un diskette para pasar un examen de un burrócrata. Y se la di a mi hija que era compañera universitaria de la hija Sonia. Por la noche me confirmó habérsela entregado.
Dos días después estábamos con mi mujer mirando televisión al atardecer. Sonó el teléfono, atendió ella muy seria, “Sí, está, de parte de quién… un minuto” y me tendió el teléfono riendo por lo bajo. “Te llama el Ministro de Economía…”, me dijo. Pegué un salto haciéndole gesto de ¡silencio! Era Cavallo que muy amablemente me dijo que ya sabían del problema de los pequeños puestos de “Grandes” y que estaba saliendo la semana entrante otra regulación por la que los agropecuarios podrían presentar una declaración anual, que el martes (era sábado) me llamaría no recuerdo el nombre para informarme mejor. Y así fue pero esa es otra historia. NO ERA ACOMODO. era un tipo que se preocupaba por todo lo que estaba mal y por desburrocratizar, como pude ver en los dias siguientes. Como a Alsogaray, siempre le creí y creo que ambos fueron algo rarísimo; rehonestos.
No se puede comparar a Alsogaray con Cavallo. Uno fue un paladín de las ideas liberales que son las únicas que traen bienestar y prosperidad. El otro fue (es) un oportunista capaz de hundir un país con tal de imponer sus alocadas teorías. Las consecuencias de la funesta convertibilidad aún las estamos pagando, y quien sabe por cuánto tiempo mas. De todos modos, un ministro no es más que un ayudante del presidente que es a quien debe atribuirse la última responsabilidad.
No es justo el comentario lapidario hacia Cavallo haciendo referencia a sus “alocadas teorías” ¿cuáles por ejemplo? por otro lado ¿Cavallo no tiene ideas liberales? ¿le parece coherente pasados 20 años insinuar que estamos pagando consecuencias de la convertibilidad? ¿el ministro “ayudante del presidente”? ¿en qué régimen absolutista sería eso? Disculpe pero no encuentro sustento a ninguna de sus apreciaciones.
Gracias a las explicaciones del señor González terminé de comprender a Cavallo por quien siempre tuve admiración por la maniobra del 1 a 1. Y si finalmente se desató la inflación él ya no estaba PERO había advertido que habría que ajustar el 1 a 1 en el futuro y nadie lo hizo. Simplemente le echaron la culpa estando Tattaglia y don Corleone de acuerdo. Va una experiencia que viví con Cavallo: yo era agropecuario con campo en Sgo. del Estero, ganadero y algo de agricultura. Un día mi secretaria-escribiente-contadora aficionada me dice que ha salido una resolución por la que mi pequeña SRL ha sido declarada Gran Contribuyente. Me fui a la Agencia de DGI correspondiente y me atendió su director (Sí, créanlo) que era un MEDICO (Sí, créanlo) que estaba como provisorio. Me atendió muy amable y sin vueltas. Al exponerle mi extrañeza pidió los datos y me dijo que era porque la SRL exportaba algodón. Contesté que lo había hecho una vez, hacía 3 años y nunca más, con 500 T porque el comprador-exportador tenía problemas y me lo pidió; accedí con la condición de que él hiciera todo el papeleo. Que si ese era el motivo que lo revieran. Me contestó que lo “elevaría”; a quién, pregunté. Ni idea, me contestó, pero lo voy a hacer. Y? Cuando? pregunté ya en confianza. “Puede ser en una semana, un mes, un año o nunca” me contestó como diciendo más no puedo hacer. Esa noche, cuando llegué a casa, se me ocurrió; hice una corta carta dirigida al señor ministro de economía dr. Domingo Cavallo explicando el absurdo de tener que ir todos los meses a la DGI con un diskette para pasar un examen de un burrócrata. Y se la di a mi hija que era compañera universitaria de la hija Sonia. Por la noche me confirmó habérsela entregado.
Dos días después estábamos con mi mujer mirando televisión al atardecer. Sonó el teléfono, atendió ella muy seria, “Sí, está, de parte de quién… un minuto” y me tendió el teléfono riendo por lo bajo. “Te llama el Ministro de Economía…”, me dijo. Pegué un salto haciéndole gesto de ¡silencio! Era Cavallo que muy amablemente me dijo que ya sabían del problema de los pequeños puestos de “Grandes” y que estaba saliendo la semana entrante otra regulación por la que los agropecuarios podrían presentar una declaración anual, que el martes (era sábado) me llamaría no recuerdo el nombre para informarme mejor. Y así fue pero esa es otra historia. NO ERA ACOMODO. era un tipo que se preocupaba por todo lo que estaba mal y por desburrocratizar, como pude ver en los dias siguientes. Como a Alsogaray, siempre le creí y creo que ambos fueron algo rarísimo; rehonestos.
No se puede comparar a Alsogaray con Cavallo. Uno fue un paladín de las ideas liberales que son las únicas que traen bienestar y prosperidad. El otro fue (es) un oportunista capaz de hundir un país con tal de imponer sus alocadas teorías. Las consecuencias de la funesta convertibilidad aún las estamos pagando, y quien sabe por cuánto tiempo mas. De todos modos, un ministro no es más que un ayudante del presidente que es a quien debe atribuirse la última responsabilidad.
No es justo el comentario lapidario hacia Cavallo haciendo referencia a sus “alocadas teorías” ¿cuáles por ejemplo? por otro lado ¿Cavallo no tiene ideas liberales? ¿le parece coherente pasados 20 años insinuar que estamos pagando consecuencias de la convertibilidad? ¿el ministro “ayudante del presidente”? ¿en qué régimen absolutista sería eso? Disculpe pero no encuentro sustento a ninguna de sus apreciaciones.
no puedo estar más de acuerdo.