4 opiniones en “Bancos”

  1. Pensar que ocho años atrás, todo el mundo juraba y re-juraba no volver a poner un solo peso en un banco. Pero parece que el tiempo no sólo borra las heridas, sino también las estafas y los mismos delincuentes están a la espera de las circunstancias propicias para dar otro golpe. A fin de cuentas, los actuales gobernantes siguen culpando al menemismo por los delitos que ellos cometieron, y por los que tienen en carpeta ya han acusado a la “oligarquía”, la “derecha” y los “gorilas”, etc.

    1. La mafia que se apoderó del país tiene, como es habitual, una pata en la política, otra en los negocios, otra en los medios. La pata política ya es evidente para todos; las otras dos son más difíciles de percibir, justamente porque los medios las ocultan. Baste ver cómo “disimularon” las declaraciones comentadas en esta nota. El mejor remedio, siempre, es reclamar el cumplimiento estricto de la ley: a eso le temen más que Drácula a la luz del sol. Gracias por su comentario.

  2. Sí, sí, parece que el bicentenario nos va a agarrar a todos de rodillas… la verdad que estas cosas y las repeticiones constantes de malas y pandilleras gestiones de los distintos gobiernos desde que yo tengo existencia me sacan el famoso “querer irse a la mierda”, agravado por el silencio y complicidad en todos los niveles, salvando un puñado de “aventureros”.

    Creer en construir un buen futuro en las condiciones actuales y previstas en este país es similar a confiarle un bebé a un elefante para que lo cuide.

    Lo sombrío del asunto es eso, no hay para dónde mirar, y todo se resume a cuidar lo que uno tiene y sobrevivir en la pequeña isla que uno se arma en medio del turbulento océano.

    1. Comprendo su estado de ánimo, porque las cosas que ocurren en este país desalientan al más entusiasta. Ese desaliento que los ciudadanos arrastramos a lo largo de décadas (y de generaciones) terminó por conducir a buena parte de nosotros a la reflexión que usted hace: encerrarse y cuidar de lo propio. Así nos fue. Le dejamos el campo libre a las mafias, a los trepadores, a los improvisados. Tenemos que volver a confiar en nuestras fuerzas y a respaldar a quienes cumplen con su deber, a quienes se atreven a decir no, a quienes muestran coraje cívico. Lo peor que puede pasar es que un juez, un legislador, un maestro, un médico, que se juegan la carrera y su propio bienestar por respetar los principios y las instituciones que construyeron esta sociedad, sólo encuentren como respuesta la indiferencia del público. Todo estará perdido el día en que lo demos por perdido. Gracias por compartir sus reflexiones en este sitio.

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