Estimado Santiago: En primer lugar agradecerle por la nota.
Hay bastantes personas que hoy vuelven la mirada con simpatía -y una nostálgica tristeza- hacia aquellos años 90 que nos abrieron la posibilidad de que este país comenzara a despegar y ponerse a la altura que debiera corresponderle, en el contexto internacional y en la calidad de vida de sus habitantes.
Pero muchas de esas personas ni se permiten siquiera mencionar a Cavallo.
Es “mala palabra”. Es la encarnación del diablo.
Ni siquiera economistas que siguen los mismos criterios y proponen las mismas cosas lo mencionan jamás. Peor aún, si lo mencionan alguna vez es para criticarlo.
Si me permite, quisiera agregar dos cosas a su nota.
El bien que hizo Cavallo desarticulando la mafia de Yabrán y su conexión con los sirios. Yabrán pretendía manejar a su piacere el ingreso y egreso de mercancías sin ningún tipo de control. De haberlo logrado, hoy seríamos un país “pirata” y traficante (armas, drogas, etc.)
-Finalmente lo “conseguimos” en el caso de las drogas-
Y también destacar, aún si se pudiera aceptar que todo lo que hizo hubiese estado mal, que Cavallo es un hombre honesto.
En condiciones normales es algo que ni debería mencionarse… pero en los tiempos que corren… un funcionario honesto es toda una rareza.
Por último una pequeña crítica.
Usted dice “capitalistas prebendarios”. Eso es un oxímoron.
En realidad, tal cosa no puede existir. En el capitalismo, por definición no puede haber prebendas; dejaría de ser capitalismo.
Sí existen los empresarios prebendarios, ya que no todos los empresarios son capitalistas.
Hago esta aclaración a pesar de que se entiende perfectamente lo que usted quiere decir, porque al “capitalismo” le pasa lo mismo que a Cavallo: para mucha gente se ha convertido en “mala palabra” -Perón mediante-.
El desconocimiento de lo que es el Capitalismo, sus logros y virtudes, es muy grande.
Gracias Santiago
Sus dos agregados son muy justos y atinados. Gracias a usted, Miguel, por compartirlos.
Estimado Santiago: En primer lugar agradecerle por la nota.
Hay bastantes personas que hoy vuelven la mirada con simpatía -y una nostálgica tristeza- hacia aquellos años 90 que nos abrieron la posibilidad de que este país comenzara a despegar y ponerse a la altura que debiera corresponderle, en el contexto internacional y en la calidad de vida de sus habitantes.
Pero muchas de esas personas ni se permiten siquiera mencionar a Cavallo.
Es “mala palabra”. Es la encarnación del diablo.
Ni siquiera economistas que siguen los mismos criterios y proponen las mismas cosas lo mencionan jamás. Peor aún, si lo mencionan alguna vez es para criticarlo.
Si me permite, quisiera agregar dos cosas a su nota.
El bien que hizo Cavallo desarticulando la mafia de Yabrán y su conexión con los sirios. Yabrán pretendía manejar a su piacere el ingreso y egreso de mercancías sin ningún tipo de control. De haberlo logrado, hoy seríamos un país “pirata” y traficante (armas, drogas, etc.)
-Finalmente lo “conseguimos” en el caso de las drogas-
Y también destacar, aún si se pudiera aceptar que todo lo que hizo hubiese estado mal, que Cavallo es un hombre honesto.
En condiciones normales es algo que ni debería mencionarse… pero en los tiempos que corren… un funcionario honesto es toda una rareza.
Por último una pequeña crítica.
Usted dice “capitalistas prebendarios”. Eso es un oxímoron.
En realidad, tal cosa no puede existir. En el capitalismo, por definición no puede haber prebendas; dejaría de ser capitalismo.
Sí existen los empresarios prebendarios, ya que no todos los empresarios son capitalistas.
Hago esta aclaración a pesar de que se entiende perfectamente lo que usted quiere decir, porque al “capitalismo” le pasa lo mismo que a Cavallo: para mucha gente se ha convertido en “mala palabra” -Perón mediante-.
El desconocimiento de lo que es el Capitalismo, sus logros y virtudes, es muy grande.
Gracias Santiago
Sus dos agregados son muy justos y atinados. Gracias a usted, Miguel, por compartirlos.