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El síndrome del 2001

Este sitio viene advirtiendo a sus lectores desde comienzos de año que las mafias que se apoderaron del país dejaron de ver en el kirchnerismo el socio confiable que fue para ellos por lo menos hasta la muerte de Néstor Kirchner. Tras las grandes manifestaciones de descontento que el año pasado cubrieron las calles de todo el país se pusieron de inmediato a trabajar en la instalación de un reemplazante. El esfuerzo resultó transparente para cualquier observador desde un par de meses antes de las elecciones primarias. La gran prensa, respetados encuestadores, y el PJ (devenido en brazo político de las mafias), trabajaron día y noche para colocar en la expectativa pública la figura de Sergio Massa, un esfuerzo detrás del cual, y precisamente por su cuidadoso alejamiento de las escena pública, se adivina el laborioso tejido del golpista Eduardo Duhalde. Todo esto advirtió este sitio, y todo esto acaba de ser advertido, en términos más o menos parecidos, por la diputada Elisa Carrió, en declaraciones publicadas este domingo por el diario Los Andes, de Mendoza.

Sin embargo, Carrió agregó una nueva vuelta de tuerca, mucho más ominosa, a ese análisis. Según la diputada, el establishment y el PJ están pensando en un nuevo golpe institucional, que al igual que en el 2001 haga pagar a las clases medias y bajas el costo de los desmanejos de toda una década. Para Carrió, es imperioso asegurar la estabilidad institucional,  de modo que sea Cristina la que haga el ajuste de la economía “porque no hay más plata para pagar la energía. Hay dinero para 2014 y después esto implica uso de reservas, y la caída de las reservas implica crisis de la moneda. Ése es el final de esta historia. El perder la moneda conlleva una transferencia colosal de ingresos a los sectores que tienen dinero en dólares afuera, ¿en contra de quién? De los sectores medios y pobres de la Argentina. Y en esto es idéntico al 2001”. En ese esquema de cosas, “Massa es el nuevo Kirchner. Después, que alguien pague el ajuste. Eduardo Duhalde está detrás de todo esto. Donde está (Ignacio) de Mendiguren (ex titular de la UIA y candidato del massismo a diputado) hay un golpe civil. Algunos actores se están comportando idénticamente al 2001”, dijo Carrió. “Nosotros no queremos la repetición de la historia. Pero el establishment y Massa están jugando a otro juego. El PJ está jugando a otro juego.”

Con el título de “No es el golpe, es el candidato”, el ex canciller Dante Caputo escribió este domingo en Perfil un análisis coincidente con lo dicho en esta nota. Pero no entrevió la posibilidad de un golpe: “El gobierno Kirchner cometió serios errores y usos indebidos del poder”, dijo. “Entre ellos, el más grave es haber creado las condiciones para que los grupos de interés, con mucho poder y poca gente, retornen. No será con un golpe como denuncian los funcionarios actuales, sino gracias a la increíble torpeza del gobierno del cual forman parte.” En verdad, y esto no ha escapado al ojo de otros observadores, un golpe sería la coartada perfecta para Cristina, la libraría de la responsabilidad de cargar con las consecuencias de sus actos, y la colocaría en el lugar de la víctima, el eterno refugio de los Kirchner cuando se sienten acosados.

–S.G.

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