El colaborador irresponsable que puso en boca del presidente de la Nación, como si fueran propias, palabras pronunciadas por el protagonista de una serie de ficción política estadounidense, merecería ser expulsado sin más trámite de la Casa de Gobierno dada la magnitud del daño que causó a la investidura presidencial y al prestigio de la República Argentina. Según mostró esta semana el periodista Carlos Pagni, un tramo particularmente enfático del mensaje que Javier Milei emitió recientemente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas reproduce casi textualmente el parlamento de Josiah Bartlett, un mandatario norteamericano interpretado por el actor Martin Sheen, en el capítulo 15 de la cuarta temporada de la serie The West Wing. Que la ONU se haya convertido en un ente de ficción y su Asamblea General en uno de sus episodios más aburridos no disculpa el hecho de que tanto su presidente como la propia República Argentina hayan sido expuestos al ridículo más bochornoso en un escenario internacional, justamente el ámbito donde Javier Milei se siente una estrella rutilante. El daño se multiplica dadas las acusaciones de plagio que pesan sobre varios pasajes de diferentes libros de tema económico firmados por Milei, aunque hay muchas razones para suponer que al menos el fragmento en cuestión de su discurso en Nueva York no fue escrito por el presidente. La responsabilidad recae, sin embargo, sobre su círculo de mayor confianza y muy probablemente dentro del “triángulo de hierro” que se inscribe en ese círculo. Tal vez le convendría al presidente echar una segunda mirada sobre su entorno, teniendo presente cómo estos entornos han destruido gobiernos en el pasado. El de su admirado Carlos Menem, por ejemplo. O el de Mauricio Macri. –S.G.